jueves, 31 de agosto de 2017

Hablemos DEL PROCESO DE CORRECCIÓN.

Hace unos días, tras más de treinta mil palabras escritas, di por terminado el borrador de mi última novela. En la última página, por si sentía la tentación de no darlo aún por bueno y volver hacia atrás para seguir ampliando algunas partes, escribí la palabra FIN. ¿Quiere esto decir que voy a mandarlo a editoriales así, sin más? Por supuesto que no. Este es solo el manuscrito inicial, el primer armazón de la historia. Ahora toca revisar, pulir y reescribir hasta que quede más o menos contenta con mi trabajo.
Me sorprendo un poco cada vez que alguien dice que la fase de las correcciones le aburre. Es verdad que es la parte más dura, pero también, para mí, la más gratificante: aquella en la que ese montón de ideas y emociones que has plasmado en tu historia se conectan por fin para convertirse en lo que tú querías cuando escribías el primer borrador de forma apasionada, pero también bastante impulsiva y, a veces, desorganizada. (La creatividad puede ser un torrente incontrolable). Ha llegado el momento de demostrar lo que sabes sobre el oficio, de demostrar que vales (o no) para esto. Y sí, es cierto: te va a costar bastante tiempo llegar hasta el verdadero FIN, quebraderos de cabeza y puede que hasta horas de insomnio: pero merecerá la pena.
Ahora bien: ¿en qué consiste exactamente el proceso de corrección? Aunque supongo que todos los autores miraremos con lupa ciertos aspectos (las faltas de ortografía, la concordancia gramatical, que nuestros personajes queden bien definidos, que quede clara la postura del narrador, etc), lo cierto es que no sé qué método concreto siguen los otros autores. Probablemente el resto de escritores sean mucho más organizados que yo, que soy un desastre. Seguro que ellos son más eficientes y aprovechan mejor el tiempo. Sea como sea, os voy a contar lo que yo suelo hacer, por si a alguien le sirve de alguna utilidad. Los pasos a seguir serían los siguientes:
1.- Realizar una lectura global de la obra. La lectura de la obra en conjunto sirve para ver si las distintas partes y capítulos se coordinan de forma correcta, encontrar las grandes incoherencias, definir las partes que tienes que ampliar y aquellas que quieres eliminar, etc. No es necesario imprimir la obra para esta primera lectura, pero sí tomar notas de absolutamente todo lo que se te ocurra mientras la llevas a cabo. Esto, sin duda, te facilitará las cosas más adelante porque, ¡no puede quedar ni un cabo suelto!
2.-Dividir la obra en secciones para proceder a la corrección. Normalmente me ocupo de fragmentos de diez o quince páginas durante todo el tiempo que haga falta. Cuando creo que por fin ha quedado bien, paso al siguiente fragmento. Como digo, el tiempo que empleo en revisar cada sección es variable. Y es que algunas secciones quedan bastante bien ya en el primer borrador, pero otras necesitan una reescritura exhaustiva. Lo importante en esta fase es intentar no agobiarte demasiado con esas partes que te dan más problemas.
3.- Realizar una nueva lectura global, preferiblemente en papel. También sería preferible dejar reposar la obra un tiempo, para ver si se te ha escapado algo y si al volver a ella es exactamente lo que querías. Pero, lo admito: yo casi nunca tengo paciencia para ello. Una vez que empiezo a corregir, tengo que acabar en un plazo de tiempo que yo me imponga (uno o dos meses, en este caso).
4.-Dar la obra a leer a uno o varios lectores cero (que no nulos). Aunque creamos tenerlo todo controlado, siempre hay algo que se nos escapa. Para detectar esos fallos, lo mejor es que alguien más lea tu obra, preferiblemente alguien que tenga alguna mínima noción de corrección literaria, y te diga, con sinceridad, qué puedes mejorar de tu obra. Si lo único que encuentra en ella son un puñado de erratas y algún fallito fácilmente corregible, ¡perfecto! Si no, tendrás que tomar buena nota de lo que te diga e intentar corregir todo aquello que creas conveniente.
Confieso que estoy contenta. Tras la primera lectura de este nuevo manuscrito, he quedado medianamente satisfecha, cosa que no siempre sucede. Sé que el trabajo será duro, pero al menos no parto de un estado de ánimo bajo, como en otras ocasiones. Creo que la obra final tendrá muchas más de esas treinta mil palabras iniciales. Pero, bueno, ya se verá. Ahora toca ponerse a corregir. Así que os dejo, amigos, ¡que tengo mucho trabajo por delante!


martes, 29 de agosto de 2017

Entrevista: TERESA HERNÁNDEZ.

Queridos amigos lectores,

Una semana más, volvemos a la carga con una nueva entrevista que os dé a conocer a un autor. En esta ocasión la entrevistada es Teresa Hernández.
Aunque Teresa Hernández comenzó a escribir muy pronto, no fue hasta terminar su doctorado en químicas y aprobar una oposición cuando se decidió a dar a conocer al mundo sus historias. Hasta la fecha, ha ganado el I Concurso Internacional de Microrrelatos Latin Heritage y quedado finalista en el I Concurso Mundial de Microrrelatos de la Internacional Microcuentista. En el mercado tiene cinco novelas publicadas, aunque ha escrito más. Hablamos con ella de Crónicas de un adosado, una de ellas, pero también de otros temas relacionados con el mundo de la escritura. Si queréis saber cuáles, no tenéis más que seguir leyendo:

¿En qué momento de tu vida decidiste dedicar buena parte de tu tiempo  a la escritura?
En el momento en que tuve un poco de tiempo libre. Siempre lo había deseado, pero los estudios, el trabajo y la familia no me daban un respiro.

¿Qué autores te han inspirado como autora?
En comedia admiro mucho a Eduardo Mendoza. Me encanta su humor. En otros géneros, como drama o aventuras, tengo muchos referentes. Por destacar algunos daría los nombres de Paul Auster, José Luis Sampedro o Haruki Murakami.

Por cierto, ¿cuál ha sido tu última lectura?
Leo mucha literatura de autores indies porque creo que es importante apoyar a compañeros que, aunque no publiquen bajo ningún sello editorial, son escritores magníficos. Lo último que he leído ha sido La muerte callada de Antonio Rodriguez del Castillo.

Además de escritora, eres profesora en un instituto, un trabajo que, como muchos sabemos, es bastante absorbente. La lista de premios a los que te has presentado, tanto de relato como de novela, y en los que has obtenido algún tipo de reconocimiento, y de novelas publicadas, sin embargo, es amplia. ¿Cómo consigues tiempo para escribir tanto?
Jajaja. No soy profesora de instituto, lo es la protagonista de mi novela Crónica de un adosado, pero constantemente me confunden con ella. Esto suele ocurrir mucho cuando se trata de textos contados en primera persona. Pero no, yo trabajo en investigación, en el campo energético. Y en cuanto al tiempo, bueno, muchos de esos trabajos que mencionas tienen bastantes años, aunque los haya sacado del cajón recientemente. Llevo escribiendo relatos e historias cortas desde la adolescencia y tengo mucho guardados.




Hablemos de una de tus novelas: Crónicas de un adosado. ¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?
Tenía la necesidad de escribir algo divertido y se me ocurrió tejer una historia basada en la parte más amable de todos nosotros. A todo el mundo le han pasado cosas graciosas y fui recopilando ideas a partir de mis vivencias y de las de la gente que me rodea. Un día un amigo nos invitó al chalé adosado que se acababa de comprar y vi clarísimo que era el escenario ideal para una historia tronchante.

El libro promete estar plagado de anécdotas divertidas reales. Dinos la verdad: ¿has inventado alguna?
Creo que no, son todas reales. Están exageradas, claro, para que resulten más graciosas.

En Crónicas de un adosado aparece una tal Teresa Hernández, profesora, para más señas.  Y un poco enterada de la vida de los demás. ¿Eres tan cotilla como tu clon ficticio?
¡Juas!, para nada. Es gracioso crear personajes con nombres reales. Lo hago continuamente. En todas mis novelas aparecen los nombres de personas que me rodean en el día a día, amigos, compañeros de trabajo, etc y los convierto en policías, asesinos o directores de una ONG. Esa Teresa no soy yo, solo un personaje más.

Gloria, la protagonista, ¿crees que se parece en algo a ti?
Sí, claro. Todos los personajes que crea un escritor tienen algo suyo. En este caso es el sentido escéptico de la vida.

¿Adosado o ciudad?
Soy urbanita total. Nada de adosados.
  


¿Te animarías a escribir un segundo libro protagonizado por Gloria?
No. Es una historia acabada. Sin embargo, existen otras crónicas. Yo distingo ente novelas “serias”, que tienen títulos normales y las comedias a las que llamo “crónicas”. En breve se publicará otra de mis crónicas titulada “crónica ministerial virada en turquesa”, que fue finalista en un certamen literario, también muy divertida.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Crónicas de un adosado?
Lo que me gustaría es que pasaran un rato de evasión, que soltaran alguna risa que les hiciera olvidar sus dolores de cabeza cotidianos y que quedaran con ganas de leer la siguiente.

¿Te gustaría que se hiciera una película o una serie de televisión de Crónicas de un adosado?
Me encantaría. Me hecho es una historia perfecta para llevar a cabo un proyecto audiovisual dentro de lo que es el sitcom.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
He terminado una novela de aventuras algo surrealista, que sí tiene continuidad y ando pensando en el argumento de la segunda parte.

¿Te gustaría añadir algo antes de acabar esta entrevista?
Sí, diría a los lectores que dieran una oportunidad a los escritores menos conocidos, que no solo lean los títulos que se repiten hasta la saciedad en todas las librerías porque las grandes editoriales tienen una capacidad de promoción importante, no porque sean buenos. Las pequeñas editoriales y los escritores independientes tienen mucho que ofrecer. Y que visiten mi página. http://bhavnika.wixsite.com/thernandez. En ella se describe mi obra y hay un poco de todo, humor, drama, aventuras, histórica... Seguro que hay algún título que les llama la atención.

Muchas gracias, Teresa, por tu tiempo, tus respuestas y tus fotos personales. Y siento la confusión. Estaba totalmente convencida de haber leído en alguna parte que te dedicabas a la enseñanza. Espero que tengas mucha suerte con tu carrera literaria.
Y a vosotros, amigos lectores, gracias una vez más por estar ahí, al otro lado de la pantalla.



Cristina Monteoliva

Reseña: CRÓNICA DE UN ADOSADO, de Teresa Hernández.

Título: Crónica de un adosado
Autora: Teresa Hernández
Publica: Palabras de Agua
Páginas: 205
Precio: 15 €

¿Te gusta vivir en la ciudad o eres de los que prefieres algo, en teoría, más tranquilo? Una urbanización a las afueras, por ejemplo. Con su campo alrededor, sus casitas todas iguales y toda esa tranquilidad que tanto deseamos todos. ¿He dicho tranquilidad? ¿Pero es que acaso en todas estas comunidades existe la paz? Por supuesto que no. Y si no, que se lo digan a Gloria, la protagonista de Crónica de un adosado, la obra de Teresa Hernández que hoy os vengo a comentar.
Gloria Tabernero es una profesora de instituto divorciada y con un hijo. Tras la separación de su marido, y con tal de estar más cerca de su trabajo, Gloria decide mudarse a una urbanización a las afueras de Madrid, Las Vegas del Corredor de Henares, junto a su padre y su hijo. A pesar de tener el trabajo más cerca, lo que debería proporcionarle más tiempo libre y menos estrés, Gloria pronto encuentra las desventajas de vivir en una comunidad aislada. En Crónica de un adosado, conoceremos su día a día a lo largo de un año, así como todas las situaciones absurdas que esta profesora desesperada vivirá con sus familiares, amigos y vecinos. La diversión está asegurada.
Gloria, la narradora y protagonista de este libro, es una profesora que ha de enfrentarse a su nueva situación como separada y a la vida en una urbanización aislada. Ninguna de las dos cosas le resultará del todo fácil. La primera, porque sigue teniendo contacto con su ex, un inglés muy peculiar casado ahora con una americana; y la segunda, porque Gloria siempre ha vivido en la ciudad y la vida en el campo, en una urbanización con tan pocos servicios y tanto vecino chismoso y conflictivo, se le atraganta continuamente.
Por suerte, Gloria no está sola en la urbanización: tiene a su padre (un jubilado muy marchoso), a su hijo (un niño muy despierto) y a su amiga Eugenia (la mejor de las vecinas). Esto no quiere decir que ellos no le den también quebraderos de cabeza. De hecho, le harán vivir situaciones totalmente surrealistas. Nadie parece darle descanso a Gloria, pero, ¿es que acaso ella para quieta?
Esta no es una novela al uso, de ahí que la inclusión de la palabra “crónica” en el título haya sido una decisión muy acertada por parte de su autora. Cada capítulo nos ofrece una disparatada aventura que podría leerse de forma independiente. No existe una trama principal, sino una trama por cada episodio. Sin embargo, existen otros elementos que dan cohesión a la historia: su protagonista, Gloria, la urbanización en la que vive y tienen lugar la mayoría de las aventuras, y el orden cronológico de cada anécdota.
La autora se ha basado en anécdotas reales a la hora de escribir el libro, lo que no hace más que aumentar el asombro del lector tras la lectura. ¿De verdad todo eso ha pasado?, os preguntaréis continuamente.
Crónica de un adosado, en definitiva, es un libro muy divertido con el que descubrir lo poco apacible que puede resultar la vida en una urbanización a las afueras, las situaciones imposibles que pueden darse dentro y fuera de este lugar y la capacidad de adaptación que tendrá que desarrollar para sobrevivir a tanto ajetreo Gloria, una urbanita muy poco hecha a la vida en el campo. Si te gustan las comedias de situación, las anécdotas descacharrantes y las protagonistas un poco desquiciadas, no lo dudes: Crónica de un adosado es tu libro. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva


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domingo, 27 de agosto de 2017

Reseña: EL PRÍNCIPE LESTAT Y LOS REINOS DE LA ATLÁNTIDA, de Anne Rice.

Título: El príncipe Lestat y los reinos de la Atlántida
Autora: Anne Rice
Traducción: Manuel Manzano
Publica: Ediciones B
Páginas: 604
Precio: 20,90 € / 9,99  (Epub)

Algunos dicen que lo de los vampiros es una moda ya pasada. Otros adoramos a los vampiros y no nos cansamos de leer sobre ellos. Creo que en realidad somos bastantes, yo diría que muchos. Solo así se explica que la saga de libros de Anne Rice, sus Crónicas Vampíricas, sigan dando que hablar a día de hoy. Pero, ¿es que no te has enterado? Este año se ha publicado el último de la serie: El príncipe Lestat y los reinos de la Atlántida. Si quieres saber de qué va esta nueva entrega, no tienes más que seguir leyendo esta reseña.
Lestat es el jefe de todos los vampiros desde que Amel, el ente que creara a los vampiros miles de años atrás, pasara a su cuerpo; de ahí que le llamen príncipe y que todos en su corte estén tan pendientes de él. Pero Lestat ya era un vampiro poderoso antes. Solo él fue capaz de seducir a tantos para atraerlos a su causa, convertirse en estrella de rock y escritor de las historias vampíricas. Él ha visto tanto…Y, sin embargo, todavía le quedan cosas por conocer, seres que descubrir. En El príncipe Lestat y los reinos de la Atlántida veremos a Lestat enfrentándose a viejos enemigos y a nuevos entes que no sabría cómo calificar. ¿Son amigables? ¿Son un peligro? Para averiguarlo, nada mejor que leer este libro, el último de la más famosa de las sagas vampíricas: las Crónicas Vampíricas.
El príncipe Lestat es un vampiro antiguo, aunque no tanto como otros de su grupo. Aun así, ha sido elegido el jefe de todos ellos. El motivo: en su interior habita Amel, el ente (difícil de saber si es un fantasma o un espíritu que jamás tuvo cuerpo) que hizo posible la creación de los vampiros hace miles de años, tal y como se nos narra al comienzo de este libro. Este repaso a la historia de los vampiros sirve también de revisión a parte de la saga de libros de Anne Rice y resulta especialmente útil para aquellos que  no conocíamos algunos de los episodios de dicha saga (también al final del libro encontramos un listado de los libros de las Crónicas Vampíricas con sus correspondientes sinopsis). Pero eso no es todo: parte de la historia que se nos descubre en este libro comienza a dibujarse en esta crónica de la historia vampírica para revelarse al completo en la última mitad de libro, de forma muy detallada. ¿De qué estoy hablando? No quiero desvelar demasiado. La clave está en el título del libro: la Atlántida y sus misterios.
Parte de esta novela es narrada por un observador externo a la trama y otra buena parte por el propio Lestat, ese vampiro que hace las veces de escritor. Tanto como narrador como protagonista, Lestat deja claro que es un ser fuerte, pero a la vez muy sensible que toma decisiones movido por el amor que le unen a otros vampiros, como Louis (el protagonista de Entrevista con el vampiro), sus hijos y otros colegas.
Lestat tendrá que dejar claro en este libro su autoridad cuando un antiguo enemigo vuelva a aparecer en su vida y unas nuevas criaturas irrumpan en el mundo vampírico desestabilizando el equilibrio alcanzado. ¿Y qué papel jugará Amel, su ente invasor en todo esto? Uno muy importante. Pero, insisto: mejor que lo veáis vosotros mismos cuando leáis este libro.
El príncipe Lestat y los reinos de la Atlántida, en definitiva, es un libro que puede leerse como parte de la saga más famosa de vampiros escrita por Anne Rice o de forma independiente, pues la autora se ha cuidado, y mucho, de dejar claros muchos de los aspectos antiguos y nuevos de la vida de Lestat que nos interesan para comprender esta nueva y  emocionante aventura del más atrayente de los vampiros del siglo XXI. Adéntrate ahora en las páginas de este libro y conoce a los vampiros más elegantes, los castillos más lujosos y los bailes más refinados, así como todos los peligros que acechan a la vuelta de la esquina. Como podréis deducir por el título, además de a los siempre intrigantes vampiros, tendremos una aventura relacionada con la no menos misteriosa Atlántida, esa tierra maravillosa que desapareció sin dejar rastro. ¿No estáis ya deseando saber más? Pues haceos ya con este libro y no os quedéis con la curiosidad.
Cristina Monteoliva



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martes, 22 de agosto de 2017

Entrevista: ALMU BALLESTER

Estimados amigos lectores que estáis ahí cuando hace frío y cuando nos derretimos de calor,

Volvemos a la carga con una nueva entrevista, esta vez la que tan amablemente nos ha concedido Almu Ballester.
A pesar de querer ser mitad gallega y mitad alemana, Almu Ballester nació en Madrid. Durante doce años fue lingüista en la Real Academia Española, aunque en la actualidad su trabajo esté ligado al mundo de la traducción y las tecnologías del lenguaje. Como guionista, algunos de sus cortos han sido destacados en Notodofilmfest, Alcine y Almería en corto. Sus relatos han sido publicados en revistas como Leer y Cuentos para el andén, y en antologías como Incómodos (Relee). Ha sido premiada en varios concursos de microrrelato y ha quedado finalista en certámenes de relatos como el Ciudad de Getafe 2003, el de San Martín de Valdeiglesias 2010 o el Pablo Neruda 2011, además de resultar ganadora en el VI Concurso de Relatos de Bistró de La Central. Normas de inseguridad es su primera colección de cuentos. Hablamos con la autora de su libro, pero también de otros aspectos relativos al mundo de la escritura. ¿Preparados? ¡Pues empezamos!

¿Cuándo comenzaste a escribir?
En la adolescencia, sobre los doce años. Soy la típica tímida que llevaba (y aún llevo) un diario personal donde me refugiaba del mundo, y por otro lado, me dedicaba a hacer cuentos por entregas o mini obras de teatro para mis amigas en el cole.

¿Qué autores te han influenciado como escritora?
Yo empecé a querer escribir leyendo a García Márquez, Cortázar y Vargas Llosa. Ya en la universidad descubrí la narrativa norteamericana con John Irving, Martin Amis y más tarde, Raymond Carver y Alice Munro, que me fascinaron por su capacidad de sacar literatura de lo cotidiano. Diría que todos ellos me influyeron en alto grado, pero creo que autores de cuentos a los que admiro, como Quim Monzó y Andrés Neuman son los que definitivamente me pusieron en la pista.

¿Cuál es el último libro que has leído?
Tiene que ser aquí, de Maggie O’Farrell. Muy recomendable.

¿Por qué escribir relato?
¿Y por qué no? La vida entera podría asemejarse a una sucesión de relatos.
También, porque va con mi carácter cambiante y experimentador.

©Isabel Wagemann

¿Qué tiene que tener para ti un buen cuento?
Tiene que agarrarme las tripas de uno u otro modo. Tiene que tener un personaje del que me enamore o al que odie profundamente, una historia convincente y un final que me deje pensativa.

Normas de inseguridad es tu primer libro de relatos. ¿Qué ha supuesto para ti publicarlo?
Un sueño cumplido, no voy a disimular ahí J.

Normas de inseguridad, como su propio nombre indica, es un libro que nos habla de todo tipo de inseguridades. ¿Qué te hace a ti sentirte insegura?
En realidad, diría que yo he cambiado bastante. Antes, hubiera mencionado un montón de circunstancias que me hacían sentir insegura, relacionadas casi todas con los demás: en el terreno laboral, con las relaciones personales, respecto a mi futuro o el de los míos. Pero ahora me siento bastante segura, o más bien tranquila, en general. Tal vez el libro haya sido una buena terapia.

Muchos de los relatos de tu libro tienen lugar en el metro, de una u otra forma. ¿Los escribiste también allí?
No, pero suelo llevar encima una libreta y dejo apuntado lo que me llama la atención o me conmueve o me incomoda. Y te aseguro que viajando en metro a diario se encuentra material de sobra. Solo hay que mirar un poco alrededor, claro que luego lo aliño con un par de cucharadas de imaginación. Le invento historias a un montón de viajeros (y no solo viajeros), si ellos supieran…



¿Qué relato de este volumen te ha costado más escribir?
Reformas, sin duda. Le di la vuelta varias veces, tanto a la estructura como a la historia y a los personajes.

¿Te has basado en alguna experiencia personal a la hora de escribir alguno de estos relatos?
En muchas y en ninguna. Creo que cualquier escritor construye a partir de lo que experimenta de una manera u otra, lo que nos toca y nos inspira es porque lo observamos en nosotros o en alguien cercano. Pero una experiencia personal puede ser también una película que te remueva o una lectura que impresione o por supuesto una noticia de la prensa. Y todos los miedos o emociones que se desatan con ello, también.

Herida, el último relato de este libro, podría dar para un cortometraje. ¿Te animarías con el guion?
Si alguien me lo propusiera, me encantaría. Conozco bien el mundo del cortometraje, he pertenecido a él y lo echo de menos.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Normas de inseguridad?
Espero que encuentren un catálogo de momentos y personajes singulares pero cercanos, que se pueden cruzar en cualquier esquina. Espero que reconozcan algunas de sus dudas y sentimientos e incluso las identifiquen como propias. Que las historias les enganchen, que les guste mi estilo y les apetezca seguir leyendo hasta el final.



¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Actualmente sigo escribiendo cuentos cortos pero también estoy embarcada en un proyecto de novela. Es pronto para saber si cristalizará pero noto pulso para seguir adelante y eso es lo que me importa.

¿Te gustaría añadir algo antes de acabar esta entrevista?
Agradecer a la autora del blog la oportunidad que me ofrece de dar a conocer mi libro en primer lugar. Y animar a la gente a que siga leyendo y comentando lo que lee y le gusta o disgusta. Encuentro también que las redes sociales hoy en día facilitan el contacto autor-lector y creo que habría que fomentarlo más para que hubiera un intercambio interesante.

Muchas gracias a ti, Almu, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Esperamos que tu libro siga llegando cada vez a más lectores y ver pronto nuevos proyectos tuyos publicados.
Y a vosotros, amigos, gracias, como siempre por estar al otro lado de la pantalla. Haga frío, calor o se caiga el cielo.


Cristina Monteoliva

Reseña: NORMAS DE INSEGURIDAD, de Almu Ballester.

Título: Normas de inseguridad
Autora: Almu Ballester
Publica: Relee
Páginas: 224
Precio: 16€ / 5,95 € (Epub)

¿Qué te hace sentir miedo continuamente? O, dicho de otra forma: ¿qué hace que te sientas inseguro en tu día a día? ¿Serás acaso tú una de las pocas personas que se siente inmune a los temores? No, no lo creo. Siempre hay algo, por pequeño que sea, que nos inquieta. Incluso cuando no seamos conscientes de ello. Para identificar estos elementos y reflexionar sobre ellos, nada mejor que leer Normas de Inseguridad, el libro de relatos de Almu Ballester. Si quieres saber más sobre él, no tienes más que seguir leyendo.
Normas de Inseguridad es el primer libro publicado en solitario de Almu Ballester, aunque la cantidad de material que encontramos en él (un total de treinta y tres relatos de extensión variable, si bien el último de ellos casi es una novela corta) nos da a entender que lleva preparándose para esta publicación durante bastante tiempo. El título de este volumen no podría ser más apropiado, pues en todas las historias que encontramos en él conoceremos las inseguridades de sus protagonistas, aquellas cosas que les hacen sentir miedo, sean ellos o no conscientes de ellas.
El libro comienza con Impulsores químicos, una historia en la que un hombre ha de enfrentarse a la nueva realidad que le da el no tener un trabajo remunerado y a la inestabilidad de su matrimonio. Otras historias que nos hablan de la inestabilidad en la pareja o de la familia, en general, son Mecanismos, Todo se congela, El orden natural, Todo lo que cae y reposa y Zambomba.
Las reuniones familiares u actos en los que la familia (la sanguínea o la que creamos socialmente) se junta bajo el mismo techo pueden acabar desatando nuestros peores temores en forma de situaciones surrealistas, confesiones dolorosas,  o actos violentos, como vemos en Zambomba, Es solo un guion, Reformas y Solemne.
Los niños son el centro de las familias, juegan papeles relevantes o protagonistas por sí mismos, como vemos en relatos como Todo se congela, Nubes eléctricas, Cortantes los objetos, Charcos de mar, Escribe como te diga, Además de un cuento y Todo lo que cae y reposa.
Estar rodeados de demasiados familiares o amigos puede resultar asfixiante, aunque la soledad nos puede también hacer sentir inseguros, incluso cuando creemos que es lo que necesitamos para ser felices. Los más solitarios de los personajes de este libro, sin duda, los encontramos en Weimar, Nubes eléctricas, Gente que mira escaparates, Las piezas una a una, Hoy nevará, Cualquier tema, Explorador, Es solo un guion y Principios de los fines.
A veces es la soledad la que nos hace adquirir costumbres repetitivas, obsesiones o la capacidad de aislarnos del mundo por completo. De esto sabremos mucho gracias a Corrección, Atilano, Repaso a la actualidad y Herida.
La violencia puede desatarse cuando menos lo esperamos, descubrimos en relatos tan sumamente desconcertantes como Cualquier tema, Palabras que dan risa: acuclillarse, Principios de los fines y Zambomba.
Hay lugares en los que ocurren montones de historias a lo largo del día. Como, por ejemplo, el metro. Son tantos los cuentos de este libro que tienen que ver con este medio de transporte, de una u otra manera, que podrían constituir, separados del resto, un volumen por sí mismo. Sus títulos son: Recursos humanos, Aprovecha y vete en paz, Piel o no, Máximo afán, Prosperidad, Maneras de quedarse paralítico y Es peor. Estas historias nos hablan de soledades y desasosietos, de sueños y esperanzas; pero, sobre todo, de la individualidad que adquirimos en un medio de transporte en el que estamos rodeados de tantas otras personas. Individualidades que a veces se quebrantan, creándonos molestias; pero también para hacernos dar cuenta de que vamos todos juntos en el camino.
Normas de inseguridad, en definitiva, es un libro de relatos extenso y variado que nos ofrece un completo catálogo de miedos, temores y elementos que producen inseguridades a los personajes que protagonizan sus historias, tan originales como inquietantes, escritas todas ellas con el personalísimo estilo de una autora de la que no habíamos sabido mucho hasta ahora pero que, desde luego, va a dar mucho que hablar a partir de la publicación de su primer libro. Si estás buscando una lectura inolvidable, que te haga reflexionar sobre todo lo que de verdad nos preocupas, no lo dudes: Normas de inseguridad es tu libro.
Cristina Monteoliva


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domingo, 20 de agosto de 2017

Hablemos de LAS ENTREVISTAS.

La otra noche soñé que quería estudiar Periodismo e iba a la Facultad (totalmente ficticia) para informarme sobre el asunto. Quería saber si necesitaba hacer algún tipo de curso puente para cursar Ciencias de la Información, pero el tipo que me atendió lo único que me dijo es que tenía que ponerme al día con el alemán, ¡qué cosas!
No, no voy a matricularme en ningún otro grado, carrera o como lo llamen ahora (así de desconectada del mundo universitario estoy); pero sí es cierto que una vez quise estudiar Periodismo. ¿Por qué no lo hice? Porque para ello tendría que haber renunciado a las asignaturas de ciencias en el instituto y me gustaban demasiado. ¿Y por qué os cuento todo esto? Pues porque me parecía una buena manera de comenzar este artículo, el primero de la serie HABLEMOS DE. Comencemos hablando de LAS ENTREVISTAS.
Las primeras entrevistas que realicé no tenían nada que ver con el periodismo o la literatura, sino con el medio ambiente. Estaba cursando una segunda asignatura de sociología ambiental (con lo mucho que me costó aprobar la primera, ¿en qué momento se me ocurriría que era buena idea?) y el profesor decidió que para evaluarnos debíamos hacer un trabajo en grupos de cinco o seis personas. Para empezar el estudio, teníamos que entrevistar a personas que vivieran en el Parque Natural del Sierra Nevada. Eso fue lo fácil: lo difícil fue entender qué tipo de análisis requerían los datos obtenidos. En fin, no os voy a aburrir más con mis batallitas de cuando era joven y estudiaba. Digamos que aprobamos todas las chicas de mi grupo y pasamos página, a pesar de todo.
Aquella primera entrevista ahondaba en los temas precisos, pero fue fácil de realizar, en el sentido de que a todas las personas les hacíamos las mismas preguntas. No ocurre lo mismo cuando te plantas ante un autor o, al menos, yo no lo veo así. Es cierto que puedes hacer unas cuantas preguntas que sean iguales a otras entrevistas o similares. Pero si quieres llegar de verdad a ese autor y, a la vez, suscitar el interés de los lectores, tienes que esforzarte un poco y preguntarle por temas que solo le atañan a él y su carrera: los premios recibidos, las becas que ha disfrutado, el parón de diez años en su carrera literaria… Generalmente asocio cada entrevista a una obra que reseño en el blog, por lo que también hago preguntas que tienen que ver con dicho libro en concreto.
¿Creo que hago buenas entrevistas? No. Por el contrario, creo que muchas de mis entrevistas pueden resultar desastrosas a ojo de los autores. Pido perdón por no saber hacerlo mejor y por meter de vez en cuando la pata. Intento buscar preguntas ingeniosas e interesantes, pero no siempre me sale. Confieso que no soy de hacerme muchas preguntas cuando leo un libro. Normalmente, el texto me da la suficiente información. Pero, bueno, yo al menos lo intento. Y otra cosa os digo: los mejores entrevistados son aquellos que, ante preguntas insulsas, saben sacarle punta a sus respuestas. Al fin y al cabo, de eso se trata: de que el autor muestre su pericia, se sincere, se dé a conocer su obra y el mismo. Si no, ¿para qué?
¿Por qué no publicamos más entrevistas en el blog? Cuando dirigía La Biblioteca Imaginaria, procuraba entrevistar a todos los autores de habla hispana, lo que me suponía emplear buena parte de mi tiempo en todo el trabajo que requieren. Y es que realizar una entrevista parece sencillo, pero requiere varios pasos: redactar un cuestionario coherente, contactar con el autor, organizar el material una vez recibido, etc. A menudo el autor tarda en contestar a la entrevista y tienes que recordarle que la estás esperando. La mayor parte de las veces, los autores se olvidan de mandarte las fotos que les has pedido y tienes que volver a escribirles. Y así, entre email y email, vas empleando también tu tiempo.
Por el lado contrario, como autora también he sido entrevistada varias veces. Me encanta que me entrevisten, aunque prefiero que sea por escrito para tener tiempo de pensar las respuestas, ya que, me temo, soy una persona de “efecto retardado” (tardo en pensar respuestas). Confieso, sin embargo, que me molesta un poco que me pregunten de forma demasiado genérica sobre lo que escribo o dejo de escribir (a veces se nota que ni siquiera han buscado un mínimo de información sobre mí en internet), que las preguntas no sigan un orden lógico o me hagan preguntas que no tengan nada que ver con el mundo literario (¿cuál es tu color favorito?, por ejemplo). Intento contestar lo mejor posible, por supuesto. Pero también tengo, digamos, un carácter complicado, y a veces, ante este tipo de preguntas tengo que intentar salir del paso sin que se note en exceso lo borde que soy.
Dicho todo esto, si alguien quiere que le entrevistemos o quiere entrevistarme, no tiene más que decirlo. Y, por cierto, para los que penséis que este es un artículo de relleno os diré que igual sí, pero que si lo he escrito y publicado precisamente hoy es porque estoy esperando respuestas de personas a las que quiero entrevistar antes de publicar las reseñas de sus libros desde hace mucho, mucho tiempo. En fin, cosas que pasan. Y ahora, ¡a leer!


Cristina Monteoliva


miércoles, 16 de agosto de 2017

Reseña: EL SUICIDIO DE SAÚL, de Carlos Eugenio López.

Título: El suicidio de Saúl
Autor: Carlos Eugenio López
Publica: Funambulista
Páginas: 216
Precio: 16,50 €

Mi perro es un ser inteligente, estoy convencida de ello. Se esconde para que no le pasee (no le gusta la calle, ni la gente, ni los otros perros), busca siempre la manera de hacer nuevas travesuras, me consuela cuando estoy triste. No lo imagino, sin embargo, divagando sobre su propia existencia y otros temas de gran transcendencia. Aunque, ¿y si lo hace y no me doy cuenta? Igual que Schopenhauer, el perro narrador de La muerte de Saúl, la novela de Carlos Eugenio López de la que os hablo a continuación.
Schopenhauer se encuentra de nuevo en la perrera. Tras siete años con un dueño, ha vuelto al punto de salida. No lo hace con las manos vacías, sin embargo: de sus siete años como perro doméstico trae muchos conocimientos sobre muy diversos temas y la verdad de lo que ocurrió la tarde en la que su dueño, presuntamente, acabó con la vida de dos personas. Por supuesto, esto no ayudará a su dueño en el juicio, pero sí a los lectores a comprender muchas cosas. ¿Qué ocurrió realmente aquel día?
Un día un hombre va a una perrera, escoge a un perro y lo lleva a su casa. El hombre es un funcionario con una existencia un tanto gris. Le gusta estar encerrado en casa, hablar de filosofía y la tranquilidad. Durante siete años, habla con su perro. El perro aprende muchas cosas sobre los pensamientos de Pascal, Platón La Rochefoudauld, Petrarca, Virgilio, etc. Aprende a plantearse temas como la naturaleza del mal, el sentido de la vida y la muerte, la grandeza de las causas perdidas y de las virtudes inútiles, la naturaleza del amor, la mediocridad, la felicidad, etc. Y con el tiempo, se vuelve un poco como su dueño: narcisista, cínico y misántropo.
Schopenhauer es el narrador de esta historia. También su protagonista, por más que nos intente hacer creer que lo es su dueño. Al fin y al cabo, son suyas las vivencias, los pensamientos, las percepciones. Por supuesto, todos queremos saber qué pasa con su dueño tras el grave crimen cometido. Pero, ¿qué pasará también con este perro tan ilustrado? ¿Lo sabremos al final del libro?
¿Y qué pasa con el título de este libro?, os estaréis preguntando. Una interesante pregunta, por cierto, a la que no puedo contestar. Solo os diré que la clave está en una de las páginas de este tratado de filosofía disfrazado de novela, y que seguro que la encontráis muy apropiada.
El suicidio de Saúl, en definitiva, es una novela que encierra un misterio y un sinfín de reflexiones filosóficas muy interesantes que darán mucho que pensar a todos los lectores que se decidan por esta obra. Si buscas algo diferente e inteligente, no dejes de echarle un vistazo. ¿Te animas a adoptar a Schopenhauer?
Cristina Monteoliva


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