lunes, 16 de octubre de 2017

Reseña: LOS CUENTOS DE BELÉN, de Belén M. Fuentes y Sabina Morante.

Título: Los cuentos de Belén
Autora: Belén M. Fuentes
Ilustraciones: Sabina Morante
Publica: Dorothy
Páginas: 90
Precio: 10 €

Durante la vida todos nos encontramos con obstáculos que sortear y nuevos retos que afrontar si queremos llegar hasta las metas que nos marcamos. No hay sueños imposibles cuando nos empeñamos en alcanzarlos, aunque algunas personas han de luchar más por ellos que otras. Pienso en esto tras la lectura de Los cuentos de Belén, un libro de cuentos infantiles ilustrados escritos por Belén M. Fuentes. Si queréis saber un poco más de él, no tenéis más que seguir leyendo este artículo.
Belén M. Fuentes, nos cuesta ella misma en la introducción de su libro, es una chica que ha tenido ciertos problemas a la hora de relacionarse con los demás y para afrontar sus estudios a causa de algo que debió pasar en su nacimiento, por cesárea, y al síndrome de Asperger que le diagnosticaron más adelante. Aun así, Belén nunca se ha rendido. Ha estudiado varias titulaciones en campos tan diversos como la Gestión Administrativo y los Sistemas Microinformáticos y Redes, se ha mostrado abierta a conocer gente nueva y se ha lanzado a cumplir su sueño de publicar un libro con sus cuentos infantiles.  
Los cuentos de Belén es un libro compuesto por ocho cuentos infantiles  de extensión variable ilustrados por Sabina Morante. Los títulos de estos cuentos son: El dragón en la ciudad; El poder de la lectura; Pastillas, extraterrestres y aventuras; Mar y el Reino de La Belleza; El parque de las burbujas; La niña y la estrella; Email a un terrícola y Amistad.
Gracias a estas imaginativas historias, conoceremos a dragones que construyen robots, pequeños ninjas, duendes traviesos que molestan a niñas que leen mucho, niñas que emprenden viajes fantásticos para ayudar a sus amigos, hadas buenas, hadas malvadas, trolls que juegan en el parque, estrellas mágicas, amigos de otro planeta, amistades muy terrenales y muchísimas más personajes y tramas.
Por supuesto, en todos estos cuentos, como en todos los buenos, hay aventuras, protagonistas valientes, situaciones ingeniosas y finales felices. Observando bien estas historias, veremos que hay ciertos temas que interesan más a su autora que otros. Algunos de los que más le gustan son las nuevas tecnologías, los duendes y las hadas y, por supuesto, los libros.
Las ilustraciones de Sabina Morante, tan imaginativas como las historias de este volumen, encajan a la perfección el texto, complementando la experiencia de la lectura. Se trata de dibujos en blanco y negro, pero en diferentes formatos y situados de distintas formas en el papel. Imposible imaginar el libro sin ellas.
Los cuentos de Belén, en definitiva, es un volumen de cuentos infantiles variado ideal para los más pequeños de la casa. Un libro muy especial que nos viene a demostrar que no hay nada imposible cuando se trabaja duro por ello. Si estáis pensando qué regalar a vuestros hijos, sobrinos, nietos, etc, para que se inicien en la lectura con imaginación, no lo dudéis: esta es una buena opción.
Cristina Monteoliva


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domingo, 15 de octubre de 2017

Reseña: EL DESTINO DEL ÁNGEL. EL PACTO DEL GUERRERO DE ACERO, de Armando J. Suárez.

Título: El destino del ángel. El pacto del guerrero de acero
Autor: Armando J. Suárez
Publica: Alberto Santos Editor
Páginas: 650
Precio: 25 €

¿Crees en los ángeles? ¿Y si existieran y convivieran con nosotros en La Tierra? ¿Crees que estarían de nuestra parte o, por el contrario, intentarían castigarnos por los daños irreversibles que continuamente le causamos al planeta y a nosotros mismos? La respuesta a estas y otras muchas preguntas la encontrarás en El destino del Ángel. El pacto del guerrero de acero, la novela de Armando J. Suárez. Si quieres saber de qué va este libro antes de decidirte por él, no tienes más que seguir leyendo esta reseña.
Skile parece un chico tan normal como su hermano mayor, Kaisej, pero no lo es. Sus padres adoptivos lo encontraron mientras paseaban con el abuelo de Skile por el monte Shinoibe, en Taiwai (país que comprendería la actual China y Kazajistán), abandonado en una cuna en el año 2294. Sus ojos de color rojo en seguida llamaron la atención de sus rescatadores, pero no sería hasta la adolescencia cuando todos, incluso él mismo, descubrirían que Skile era un chico muy especial. Mucho más de lo normal.
Muy unido a su hermano mayor, Skile se deja llevar por él de un bando a otro de los que luchan por hacerse con el poder absoluto del planeta durante una nueva guerra mundial. La traición de su hermano hará que Skile tenga que tomar partido por su cuenta. Una vez que por fin parece encontrar su sitio, el joven de los ojos rojos intentará averiguar por qué le traicionó su hasta entonces idolatrado hermano, qué pretenden aquellos situados por encima de Kaisej y, sobre todo, cuál es su verdadera misión en La Tierra.
La acción de esta extensa novela de acción y aventuras distópicas tienen lugar en un futuro lejano al nuestro. Todo empieza concretamente en el año 2294, momento en el que los padres y el abuelo adoptivos de Skile le encuentran casualmente en un paseo por el monte. Para ese entonces, los casquetes polares ya se han derretido, los países se han redistribuido y renombrado y las nuevas potencias mundiales pugnan por hacerse con el control de la tecnología pero, sobre todo, como pasa en todas las guerras, con el territorio y con el poder social.
Nuestro protagonista, Skile, es un muchacho fuerte pero bastante inocente e inseguro. Al igual que su hermano Kaisej, Skile será entrenado en el arte de la guerra cuerpo a cuerpo, Arrastrado por este, se verá envuelto en una serie de situaciones confusas que le llevarán finalmente a entender que él puede que no sea un ser humano como los demás. Pero, ¿es que acaso los ángeles existen? ¿Podría ser él uno de ellos?
El futuro que nos dibuja Armando J. Suárez en el primer libro de lo que parece que será una trilogía guarda mucha relación con el mundo del videojuego, el cine y el anime. Se trata de un escenario global en el que la tecnología tiene mucho peso, pero también la lucha cuerpo a cuerpo; donde existen robots y proyectos que fusionan a los seres humanos con las máquinas, pero también relaciones humanas como las que existen hoy en día; y en la que las escenas dramáticas y tensas suelen venir aderezadas con extensos diálogos en los que tanto Skile como sus amigos de aventuras intentan comprender qué pasa.
Son muchos los años que nos separan de este futuro, muchos los eventos que acontecerán hasta el comienzo de las aventuras de Skile, y aunque a lo largo de la trama se nos cuentan los hechos más importantes y los cambios más significativos, el libro consta de varios glosarios a los que acudir para consultar las fechas de los sucesos más relevantes y el significado de los nuevos términos que se utilizan.
El destino del ángel. El pacto del guerrero de acero, en definitiva, es una historia de intriga, acción, traición y aventuras de ciencia ficción y fantasía en la que conoceréis a Skile, un joven muy especial que, buscando su lugar en el mundo, descubrirá su verdadera identidad. Si te gustan las historias futuristas y además estás buscando una distopía que mezcle tecnología con magia, este puede que sea tu libro. Así que, ¿a qué esperas para comprobarlo?
Cristina Monteoliva


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jueves, 12 de octubre de 2017

Granada Noir 3: ¿QUÉ ES SER UNA HEROÍNA HOY? PARTE II.

Como vengo contándoos desde hace días en los artículos anteriores, los cuales tenéis disponibles en: https://laorilladelasletras.blogspot.com.es/2017/10/granada-noir-3-que-es-ser-una-heroina.html y https://laorilladelasletras.blogspot.com.es/2017/10/granada-noir-3-dibujando-la-h.html, el sábado 30 de septiembre me desplacé en horario de tarde al Cuarto Real de Santo Domingo (Granada) para asistir a las mesas redondas de Granada Noir 3. Estas charlas, os diré también a los que no hayáis leído los anteriores artículos, giraban en torno a H Negra, el libro coordinado por Fernando Marías que contiene veintidós relatos escritos por otras tantas autoras e ilustrados por igual número de ilustradores. La primera hora versó sobre lo que es una heroína hoy en día, al igual que la última mesa de la tarde: la que os paso a comentar a continuación.
A la mesa, moderada por Ramón Pernas, se sentaron Celia Blanco, Paula Iwasaki, Empar Fernández y Berna González Harbour para hablar de sus relatos en H Negra, sus protagonistas y el papel de la mujer en la literatura hoy en día.
Celia Blanco, autora del relato Salsas trabadas de pan y moja, comentó que uno de los retos que se enfrentó a la hora de escribir su historia fue no incluir nada de sexo en ella, pues para ella el sexo es fundamental y siempre acaba incluyéndolo en sus escritos. Su relato se basa en una noticia que leyó en la adolescencia. El asesinato del que esta hablaba se descubrió mucho tiempo después de que se cometiera. Su historia habla de ello, pero, sobre todo, de una mujer que cuida de otra.
Paula Iwasaki es actriz y es la primera vez que escribe un relato fuera del ámbito teatral. Cuando Fernando Marías la llamó, nos contó, acababa de ocurrir un hecho que conmovió a toda la sociedad española: un marido se tiró de una ventana del hospital de la Paz portando a su hijo pequeño después de discutir con su mujer. Paula quiso hablar en su relato Hore Shakul de esa historia, del dolor de esa madre. El relato está escrito desde la perspectiva de una observadora y con él su autora intenta reivindicar la pérdida de un hijo. Solo en hebreo existe una palabra para definir ese sufrimiento. Para esas madres que han perdido a sus hijos, en definitiva, va este relato.
Durante su intervención, Berna González Harbour, autora del relato La última Victoria, demandó durante su intervención la igualdad en festivales y concursos. Explicó también que justo cuando, junto a otras autoras, decidió no participar en mesas de mujeres mientras no hubiera otras equivalentes de hombres, llegó Fernando Marías con su proyecto y la convenció de que este trabajo merecía la pena.
Empar Fernández, autora del relato Tina T., dijo, por su parte, que aceptó entrar en el proyecto sin pensarlo mucho, ya que a ella le encantan las antologías. Su protagonista, comentó también, necesita tiempo e ingenio para acabar con su marido maltratador. Se trata de una historia muda con la que pretende darle voz a esas heroínas.


De izda a dcha: Ramón Pernas, Berna González Harbour, Paula Iwasaki, Empar Fernández y Celia Blanco.

Una vez terminada la primera ronda de exposiciones, y ya en tiempo de debate, Celia Blanco apuntó lo curioso que resultaba que todas las autoras del libro, sin ponerse de acuerdo previamente, hayan escrito sobre mujeres que se rebelan y cambian la historia. Las mujeres, señaló después, al menos no todas, no vamos a seguir el camino marcado.
Berna González Harbour, por su parte, comentó que como escritora te puede influir tanto ser mujer como el conjunto de tus circunstancias: orígenes, experiencias, etc. También señaló que no hay una literatura de mujeres o de hombres: hay una Literatura de cada persona.
Paula Iwasaki, finalmente, afirmó que todavía hay un largo camino que recorrer antes de que dejemos de hablar de libros de hombres o de mujeres y hablemos solo de Literatura.
Termino este artículo, como ya lo hiciera en los dos anteriores, que avisándoos de que mi crónica es solo un corto resumen de lo que se vivió en esta mesa. Espero sin embargo, que cuanto menos con este escrito os hayáis hecho una idea de lo interesante y productiva que fue esta charla.
Vuelvo también a invitaros a que visitéis el Facebook de Granada Noir, https://www.facebook.com/GranadaNoir/, donde los organizadores de este festival han colgado vídeos de buena parte de los eventos, sino de todos. El vídeo disponible de esta mesa lo podéis ver pinchando en el siguiente enlace:



Cristina Monteoliva

miércoles, 11 de octubre de 2017

Granada Noir 3: DIBUJANDO LA H.

Como comentaba en el anterior artículo que publicábamos en el blog, el cual podéis leer en https://laorilladelasletras.blogspot.com.es/2017/10/granada-noir-3-que-es-ser-una-heroina.html, el sábado 30 de septiembre me desplace en horario de tarde al Cuarto Real de Santo Domingo (Granada) para asistir a las mesas redondas organizadas en torno a H Negra, la antología de relato negro ilustrado coordinada por Fernando Marías y en el que participan veintidós autoras y veintidós ilustradores.
Tras la primera mesa, a las 19 horas comenzó Dibujando la H, la conferencia en la que algunos de los ilustradores de los relatos hablarían de cómo había su trabajo en este libro.
La mesa estaría moderada por Fernando Marías, quien, enlazando con los temas discutidos en la hora anterior, comenzó diciendo que lo más coherente es reivindicar el papel de las protagonistas femeninas en el relato de corte negro desde la creación de escritoras. Más tarde, comentó a la sala que a las autoras se les había dado la opción de elegir el ilustrador de su preferencia para ilustrar su relato, si bien algunas no lo tuvieron muy claro.
Javier Olivares, autor de la ilustración que acompaña al relato titulado Cosa nostra, de Beatriz Rodríguez, comentó que si bien se está avanzando mucho en la lucha por alcanzar unas mejores condiciones en el mundo de la ilustración, los dibujantes han sido muchas veces marginados y no han tenido los mimos derechos que los autores de los textos que ilustraban sus trabajos. Hay que entender que la ilustración completa el texto y no se puede menospreciar el trabajo de los ilustradores.
Con respecto a su ilustración, Olivares comentó que el reto para él era no dibujar los personajes reales en los que se inspira el relato. En su obra hay un elemento sutil que da bastantes pistas.
Olivares también desveló a los presentes que él también firma las ilustraciones de Joaquín Perteira. En el libro, participa con la ilustración del relato Sombras de carne y hueso, de Cristina Higueras. El relato va de clones, apuntó, y como Joaquín Perteira es como su clon, lo más justo es que la ilustración la dibujara él.
Maite López, autora de la ilustración que acompaña al relato titulado Tina T., escrito por Empar Fernández, explicó que con su obra quería paralizar la mirada de la protagonista para explicar su silencio. Por un lado, necesitaba reflejar el maltrato que había sufrido; por otro, la frivolidad del personaje. La mano esconde a una mujer que no es sumisa y espera para actuar.
Por último, Santiago Sequeiros, autor de la ilustración del relato de Nieves Abarca titulado El plan perfecto comentó que su ilustración era una interpretación propia de la historia. Con respecto a las ilustraciones, en general, comentó que siempre debían añadir algo al texto.


De izda a dcha: Javier Olivares, Santiago Sequeiros, Maite López y Fernando Marías.

Vuelvo a comentaros, como ya lo hiciera en el artículo anterior, que mi crónica es solo un resumen de lo que se vivió en esta mesa. Espero, también hoy, que cuanto menos con este artículo os hayáis hecho una idea de lo interesante que fue esta charla.
Vuelvo también a invitaros a que visitéis el Facebook de Granada Noir, https://www.facebook.com/GranadaNoir/, donde los organizadores de este festival han colgado vídeos de buena parte de los eventos, sino de todos. Los vídeos de esta mesa (cortitos, pero con información amplia) los podéis ver pinchando en los siguientes enlaces:



Cristina Monteoliva

domingo, 8 de octubre de 2017

Granada Noir 3: ¿QUÉ ES SER UNA HEROÍNA HOY? PARTE I

Granada Noir 3 está siendo un festival muy completo por el número de actos que se han programado, la cantidad de autores que se han acercado a la ciudad para compartir sus experiencias con el público y los temas en que se está centrando.
Uno de estos temas principales es el papel de la mujer en la novela y el relato de corte negros. Os contábamos en un artículo anterior que el primer día del festival estuvo centrado en la presentación de H Negra, un proyecto literario ilustrado en el que se pretende poner de manifiesto no solo la diversidad de personajes femeninos que tienen cabida en el relato de corte negro, sino también las buenas autoras que en nuestro país pueden hablar de ellos. Pues bien, los actos relacionados con H Negra y el feminismo en la literatura negra tuvieron continuidad en la segunda jornada, la del sábado 30. Para este día estaban programados varios actos que giraban en torno a este proyecto literario, y si bien me fue imposible desplazarme a los que tuvieron lugar por la mañana, por la tarde sí pude ir a Cuarto Real de Santo Domingo para asistir a tres de las mesas redondas que tuvieron lugar allí.
A las 18 horas comenzaría ¿Qué es ser una heroína hoy? Parte I, la mesa moderada por Julia Rodríguez en la que participaban Clara Peñalver, Nieves Abarca, Milagros Frías y Marta Robles.
Las autoras comenzaron hablando de sus relatos en H Negra. Así, Clara Peñalver, autora del relato titulado Historia de una muerte, contó que Fernando Marías, coordinador del proyecto, le había sugerido que la protagonista de su relato fuera una motera. A partir de ahí, ella creó un relato en el que pretende involucrar al lector a partir de sus sentidos.
Aunque Nieves Abarca, que participa en este libro con la historia titulada El plan perfecto, siempre ha estado en contra de las mesas redondas exclusivamente de mujeres, le apeteció mucho unirse a H Negra para demostrar que las escritoras pueden escribir buenas historias negras y no solo lo que ella denomina “peluche noir” (cierto tipo de literatura sentimentaloide en la que la protagonista es una víctima con un papel en la sociedad bastante tradicional, me pareció entender). Su relato, siguió contando Nieves, está basado en un personaje real mucho más malvado que en la historia que ella ha escrito. Con él le gustaría mostrar que hay mujeres muy hijas de puta en el mundo.
Milagros Frías, por su parte, afirmó que en su otra vida ya fue heroína e hija de puta, por lo que se dejó guiar por Fernando Marías a la hora de escribir un relato, concretamente el titulado Lo que no somos, en el que se enfrenta a sus propios miedos, en especial al que siente por que un extraño se cuele en su caso. Fernando Marías le sugirió que trasladara ese miedo a otro escenario. Como un teatro. Allí es donde se desarrolla su texto: una historia en la que cuesta saber si su protagonista es malvada, víctima o las dos cosas a la vez.
A Marta Robles le gusta del género negro porque en él los personajes no son buenos ni malos, sino todo lo contrario. Tradicionalmente el género negro le ha dado a las mujeres el papel de acompañante del protagonista, y poco más. A Marta le apetecía hablar de esas mujeres más jóvenes que sus maridos, ya ancianos, que gobiernan sus vidas con mano dura. Mujeres adoradas por este tipo de ancianos, aparcados, por otro lado, por sus familiares, y odiadas por los demás. En su relato, Viejitos felices, además, se basa en una historia real en la que la protagonista es una hija de puta que piensa que lo que hace es justo y puede que sus víctimas también lo hagan. Es un relato inmoral que nos enseña que la felicidad tiene un precio.


De izquierda a derecha: Clara Peñalver, Nieves Abarca, Julia Rodríguez, Milagros Frías y Marta Robles.

Tras esta primera parte de la charla, Julia Rodríguez le preguntó a las autoras cómo se sienten en el ámbito de novela negra, a lo que Clara Peñalver contestó que cree que hay tantas posibilidades de novela negra como autores y autoras escribiendo ahora mismo. A ella le encantan proyectos como H Negra porque en ellos hay muchas visiones, pero le gustaría que en el futuro hubiera proyectos escritos por mujeres y hombres, de héroes y heroínas.
Nieves Abarca, por su parte, coincidió con Clara Peñalver en la necesidad de que los hombres también escriban sobre las mujeres después de este libro y se preguntaba si después del mismo ellos volverían a reincidir en el error de hablar de las mujeres partiendo de estereotipos trillados y falsos.
Marta Robles, por otro lado, piensa que mientras siga habiendo machismo, todo lo que se haga para reivindicar el papel de las mujeres es necesario. También afirmó que solo hay escritura buena o mala, no femenina y masculina.
Continuando con esta línea, Clara Peñalver apuntó que es necesario buscar una normalidad. Cuando ella comenzó a publicar, el mundo de la novela negra era mucho más masculino, pero que en estos últimos cuatro años se ha ido progresando en la inclusión de las escritoras en el mismo. Se va caminando hacia la igualdad, afirmó, aunque a veces las autoras tienen que hablar sobre por qué como mujeres escriben y no sobre su trabajo en sí, mientras que los autores masculinos pueden centrarse más en hablar de su forma de escribir en sí, sus temáticas, etc.
Marta Robles ha notado que su obra ha sido mirada con lupa por parte de los hombres, que hay mucho machismo aún, y remarcó de nuevo que este proyecto gira en todo lo contrario: en visibilizar y valorizar a las mujeres.
Clara Peñalver quiso entonces remarcar la necesidad de realizar un proyecto, tras este, en el que los hombres se involucren a la hora de realizar buenos personajes femeninos dentro del relato negro.
Por supuesto, esto es solo un resumen somero de lo que fue esta mesa. Hubo más intervenciones, tanto por parte del público como por parte de las autoras y la moderadora, que me temo que se me han quedado en el tintero. (Os seré franca: tomé todas las notas que pude, pero he perdido mucha velocidad en estas lides desde que dejé mis estudios universitarios). Espero, cuanto menos, que con este artículo os hayáis hecho una idea de lo interesante que fue esta primera hora, de lo productiva y reivindicativa. Si queréis ampliar información, os invito que visitéis el Facebook de Granada Noir, https://www.facebook.com/GranadaNoir/, donde los organizadores de este festival están colgando vídeos de buena parte de los eventos, sino de todos. Los vídeos de esta mesa (cortitos, pero con información amplia) los podéis ver pinchando en los siguientes enlaces:



Cristina Monteoliva

miércoles, 4 de octubre de 2017

Entrevista: CARLOS FRONTERA.

Queridos amigos lectores,

la sección de entrevistas vuelve esta primera semana de octubre con alguien que es nuevo en el cuento y que en realidad no lo es: Carlos Frontera.
Buscaréis en internet la biografía del autor y puede que no encontréis mucho. De él sabemos que nació en 1973, que vive en Sevilla y que Andar sin ruido es su primer libro de relatos publicado. Puedo deciros también, pues hace tiempo que le sigo en redes sociales, que es un tipo ingenioso, divertido y gran amante de los juegos de palabras. También que tiene un pingüino que le está ayudando con la promoción de su libro.
Dicho esto, os dejo ya con las palabras del autor:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
La m con la a, ma, a la misma edad que cualquiera, letra arriba, letra abajo. Escribir ficciones con pretensión de literatura, por así decirlo, a los veintipocos años, no sabría precisar la fecha con exactitud, si bien es verdad que, de niños, mi hermano gemellizo y yo hicimos algún cómic y diseñamos algún que otro juego de ordenador —en papel, claro, sin llevarlo a los píxeles—.

¿Y cuándo te dio a inventar esos juegos de palabras con los que nos amenizas los días en las redes sociales?
Pues creo que también a los veintipocos años, lo mismo un pelín antes. Siempre me han atraído los chistes que juegan a confundir con las palabras, que generan dobles sentidos, las homofonías que crean malos entendidos, doctor, ¿qué padezco? Una de las pechás de reír más grandes que recuerdo fue la primera vez que vi a Les Luthiers en vhs, hace ya la tira de años, qué atragante con sus disparates lingüísticos. Que yo comenzase a pertrechar mis propios disparates surgió de forma natural, un poco por imitación y otro por las risas.

¿Qué escritores NO han influido en ti como escritor?
Los que no he leído. Los que he leído me han influido todos, incluso los que considero un truño: como ejemplo de así no, que también es una forma de influencia.

¿Y cuáles autores SÍ te han llegado?
Muchos. Contestaré del tirón y de memoria. Hay dos escritores que me volaron la cabeza —que me molaron la cabeza— en un momento dado: Julio Cortázar e Hipólito G. Navarro. Su frescura, sus juegos con el lenguaje, su sentido del humor para hablar de asuntos terribles, su experimentación con las estructuras, conectaron con mi forma de entender la literatura, es decir, la vida. En general, me gustan los autores con un estilo o impronta o universo o sello o lo que sea reconocibles, propios, autores con alguna singularidad que, nada más leer algo suyo sin saber que es suyo, diga ah, esto es de tal. Por nombrar algunos —y aquí el tirón de memoria, ausencias hay a montones—: Astérix y Obélix, Superlópez, Mortadelo y Filemón, Jiro Taniguchi, Borges, Onetti, Idea Vilariño, Mario Levrero, Sara Mesa, Bohumil Hrbral, Ana María Matute, Chéjov, Juan Rulfo, Slawonir Mrozek, Kafka, Lorrie Moore, Carver, el primer Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Eloy Tizón, Francisco Umbral, Víctor García Antón, Agota Kristof, Ángel Zapata, Salinger, Rafael Pinedo, Felipe R. Navarro, Stanislaw Lem, Clarice Lispector, Paul Viejo, Marguerite Duras y un buen puñado más.


© Isabel Wagemann.

¿Cuál es el último libro que has leído? ¿Nos lo recomendarías?
Estoy terminado El verano sin hombres, de Siri Hustvedt, y es una maravilla. Recomendaría a cualquiera que dejase lo que estuviese leyendo y le metiera mano a El verano sin hombres. Salvo si está con Andar sin ruido, claro; entonces puede esperar a terminarlo y luego ya.

¿Pensaste alguna vez que acabarías publicando un libro de relatos, nada más y nada menos que en la prestigiosa editorial Páginas de Espuma?
Una vez que decidí que iba a hacer rular el manuscrito y a ver qué pasa, Páginas de Espuma era mi primera opción. Como amante del cuento, no se me ocurre mejor editorial para alguien que escribe de izquierda a derecha y de arriba abajo. Pero era mi primera opción como podía ser Monica Bellucci para las noches de inverno, quién iba a pensar que. Y mira.

¿Cómo surgió la idea de escribir tu libro, Andar sin ruido?
Por acumulación. Quiero decir, antes de decidirme a publicar este libro llevaba escribiendo unos veinte años chispa más o menos, imagina la cantidad de material que se puede acumular en veinte años, pero como no tenía intención de publicar, los textos se amontonaban a lo bruto en una carpeta. Tras una labor de selección de los cuentos que pensaba que podrían estar a la altura de un libro, vino un trabajo de búsqueda de puntos en común, conexiones, lazos consanguíneos o del tipo que fueran, y de ahí surgieron tres proyectos o bocetos de libros de cuentos. De los tres, el que más me apetecía sacar a la luz en ese momento es el que finalmente dio lugar a Andar sin ruido, que acabó de tomar forma definitiva gracias al trabajo de Juan Casamayor, el editor, en una fabulosa mañana de domingo en la que descartamos no pocos cuentos del manuscrito original y decidimos casi definitivamente el orden de los que finalmente se quedaron.

© Isabel Wagemann.

Andar sin ruido es también el título de uno de los relatos de este volumen. Háblanos de él.
Es uno de los cuentos que más me costó escribir, si no el que más. Tanto por su temática como por la ejecución. Para resolver lo primero, no quedaba otra que tragar saliva y seguir adelante. Para lo segundo, muchas horas de correcciones hasta dar con la voz de la niña y hacerla presente en todo el texto. En las primeras versiones había muchas frases y deducciones que no podían corresponder a una niña de ninguna de las maneras y venga a  reescribirlas hasta que resultaron creíbles o hasta que las suprimí sin contemplaciones.
Casi todo lo que escribo nace de una imagen o de una frase que un día cualquiera se me presentan y se quedan rondándome. En el caso del cuento Andar sin ruido, había un perro que ladraba sin pronunciar las consonantes, un perro bobalicón y perezoso, y había una niña que tenía que caminar sin hacer ruido. La madre que también camina sin hacer ruido surgió de inmediato, así como el padre que no tolera ningún tipo de ruido y toda la pesca, escenas que iban brotando de a saber qué capa del subconsciente o de donde sea que emerjan estos asuntos.

¿Cuál de los relatos de este libro te ha costado más escribirlo?
Es difícil decirlo. Todos, de algún u otro modo, tuvieron su guasa, por eso de la cercanía. Por mencionar uno, además de Andar sin ruido, al que he hecho referencia antes, digamos Una ligera sensación de puaj. De algún modo, la angustia, el dolor y el abatimiento de la mujer que lo protagoniza me agarraron bien fuerte y costaba avanzar. Por otro lado, una vez escrito el cuento tuve que emplearme a fondo con los recortes. En su primera versión ocupaba algo así como el doble y sentía que contaba en exceso, que explicaba demasiado, por lo que tuve que trabajar mucho la poda del cuento hasta dejar lo que creía que era lo justo para que no se entendiese del todo pero que hubieran las suficientes pistas como para poder entenderlo o deducirlo, por así decirlo. Pretendía que el desamparo, la incomprensión y la sensación de pérdida que experimenta la mujer también los sintiese el lector. A saber si lo habré conseguido.

¿Hay alguna historia autobiográfica en este libro?
Todas y ninguna. Ningún cuento sucedió tal cual pero en todos ellos hay un poco o bastantito de mí mismo, bien sea una anécdota —con las licencias que la ficción permite—, un objeto que formó parte de mi biografía y que recupero para la ocasión, o sensaciones que he experimentado y las traslado a tal o cual personaje y que ellos se avíen.

Muchos de estos relatos giran alrededor de la familia, de una u otra forma. ¿Por qué?
En este libro he querido encerrar a todos los personajes entre las paredes de casa para putearlos un poco, y decir casa es decir familia. Creo que nunca somos más auténticos que en casa, que en casa somos tan adorables y tan crueles como podemos llegar a ser. Luego, conforme nos vamos alejando de casa, vamos agregando maquillaje, abalorios, corrección política, y vamos siendo menos nosotros. Yo quería que los personajes se mostraran sin camuflaje, que dejasen al descubierto sus dudas e inseguridades.


© Isabel Wagemann.

¿Y de dónde sale ese interés por hablar de las tensiones entre las parejas?
Al situar todos los cuentos en casa es evidente que las parejas tenían que aparecer, y las he querido poner en situaciones en las que sus relaciones están a punto de romperse pero aún es posible salvarlas, en un estado transitorio e indefinido con los nervios a flor de piel en el que los hechos no obedecen a una concatenación en la que si A entonces B de todas todas, un estado en el que un mínimo gesto, una palabra de más o de menos puede hacer estallar lo mismo una carcajada que un llanto. Literariamente me interesa mucho más esa tensión que no la placidez de una relación en la que es fácilmente deducible qué ocurrirá a continuación. Literariamente, ¿eh?, que en la vida más allá de los papeles prefiero la placidez y hasta la previsibilidad de dos que se quieren a rabiar.

¿Qué esperas que encuentren los lectores de Andar sin ruido?
Uf, vaya pregunta. Llevo muchos años escribiendo pero sin contemplar la opción de publicar —exceptuando un arrebato veinteañero que por fortuna se me pasó pronto— y eso me ha hecho escribir estos cuentos sin un lector en mente y sin expectativas. No ha sido hasta el ultimísimo momento, hasta que me vi con el libro en las manos, cuando verdaderamente he tomada conciencia de que mis cuentos podrían llegar a manos de un lector, y todo ha sido tan vertiginoso desde entonces que ni tiempo he tenido de plantearme nada.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Estoy terminando de armar otro libro de cuentos —con algunos rescatados de uno de los montoncitos que hice con el material acumulado tras tantos años escribiendo y con otros cuentos más recientes — y también ocupo mis tardes con las correcciones de una novelita corta que lo mismo tiene su aquel.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Sólo dos cosas: darte las gracias por esta entrevista, Cris, y viva todo.

¡Pues que viva todo, Carlos! ¡Que con tu libro te vaya muy bien! Y muchas gracias a ti por tus tiempo y tus palabras.
Muchas gracias también a Juan Casamayor por proporcionar las fotos para esta entrevista.
Y a vosotros, amigos, gracias por estar tan atentos al otro lado de la pantalla una vez más. Ahora, ya sabéis: ¡a leer!

Cristina Monteoliva

Reseña: ANDAR SIN RUIDO, de Carlos Frontera.

Título: Andar sin ruido
Autor: Carlos Frontera
Publica: Páginas de Espuma
Páginas: 160
Precio: 15 € / 5,99 € (ebook)

Escribir es más que poner una palabra detrás de otra. Además de las reglas básicas de ortografía y gramática, has de aprender otras muchas cosas antes de saber que lo vas a hacer medianamente bien. Solo algunos, sin embargo, se atreverán después a inventar nuevas reglas y a jugar con las palabras creando los textos más originales. Como Carlos Frontera, por ejemplo, el autor de Andar sin ruido, el libro del que hoy os quiero hablar.
Andar sin ruido es el primer libro de relatos publicado de Carlos Frontera, un autor al que muchos conocemos por los divertidos juegos de palabras que nos regala en las redes sociales.
El volumen consta de un total de diecisiete cuentos de extensión variable, si bien los temas en los que se engloban son solo dos: la familia, en general, y las relaciones de pareja, en particular.
El libro le debe su nombre a uno de los relatos, Andar sin ruido, una historia de corte fantástico que nos habla de una familia muy peculiar en la que la madre y los hijos han de caminar sin hacer ruido con tal de no molestar al padre. No será este el único relato del libro que nos hable de la vida familiar desde un punto de vista más que asombroso. Otros que también lo hacen son Todas las familias felices (en el que el protagonista nos habla de su curiosa infancia), Obrar bien (donde conoceremos a una chica que odia a su padre por motivos muy concretos) y Conquistar más cotas (un cuentómic, vaya) (una historia en los que sus protagonistas tienen una vida muy perra, literalmente hablando). Tal vez dentro de este apartado también podríamos encuadrar el inquietante relato titulado Charquitos de lluvia, pues si bien en él no hay una familia como tal, la acción transcurre en un edificio lleno de vecinos que podrían funcionar como los miembros de una familia disfuncional.
Las relaciones de pareja no son siempre fáciles. Las tensiones externas e internas pueden dar mucho juego a la hora de escribir relatos, tal y como vemos en este volumen. El primer relato que nos encontramos dentro de este apartado sería Para la mejor mamá del mundo, una historia en la que, por cierto, la familia vuelve a estar muy presente. Más adelante nos encontramos con Si todos los chinos saltaran a la vez, un cuento en el que vemos, entre otras cosas, lo difíciles que pueden ser las relaciones con los cuñados cuando se intenta mejorar la de la pareja; Transparente y no, un relato en el que un cenicero a punto de caerse funciona como metáfora para hablar de ese a veces delicado equilibrio en las relaciones de pareja;  Ha muerto Michael Jackson, una historia que nos habla de esas veces en las que los hombres y las mujeres hablamos idiomas distintos; y Acto de amor, un relato en el que el equilibrio está a punto de romperse y alguien va a caer en el desamor.
Y así es como llegamos a los dos extremos: el de las parejas increíblemente felices, representadas en el relato Romper el encantamiento y el de aquellas que se han roto y uno de los miembros vive en desamor, como en Las novias cuando nos dejan (un divertido cuento en el que las cajas y los recuerdos son la clave); Te q; El perro azul; y Qué carajo le pasa al amor. Estos tres últimos relatos nos hablan del desamor desde la tristeza y la depresión, pero también desde la metáfora y la poesía, descubriéndonos a los lectores asiduos de Carlos Frontera en redes sociales una faceta del autor muy diferente a la que nos tiene acostumbrados.
El desamor extremo, aquel en el que la esperanza de volver con la persona amada muere por completo, fundamentalmente porque esa persona también muere, lo vemos finalmente en los impresionantes relatos Una ligera sensación de puaj y Piel muerta. Imposible quedar indiferentes ante ellos.
Andar sin ruido, en definitiva, es un libro de relatos en el que Carlos Frontera da buena cuenta de su ingenio a la hora de inventar juegos de palabras, pero en el que también nos descubre que no solo puede ver el mundo desde el punto de vista del humor, sino también desde la seriedad, el drama y lo macabro cuando este se liga a lo fantástico. Se trata este de un buen libro con el que estrenarse en el mundo del cuento, rico en matices y temas, que hará las delicias tanto de los lectores más exigentes como de aquellos que solo buscan el buen divertimento. Es por ello que os lo recomiendo hoy, amigos lectores y os animo a que os hagáis con un ejemplar. ¡Id a por él haciendo o sin hacer ruido!
Cristina Monteoliva



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martes, 3 de octubre de 2017

Reseña: ENSÉÑAME A OLVIDAR, de Erica M. Chapman.

Título: Enséñame a olvidar
Autora: Erica M. Chapman
Traducción: Juanjo Estrella
Publica: Ediciones B
Páginas: 346
Precio: 16 € / 5,49 € (E-book Epub)

Como ya sabemos todos los que la hemos padecido, la adolescencia es una etapa difícil que se hace más dura aún si durante estos años de transición entre la niñez y la edad adulta ocurre algo que pueda marcarnos para siempre. Algo tan tremendamente traumático como la muerte de un ser querido al que estuviéramos muy unicds. Pero, ¿y si esa persona muriera por nuestra culpa? ¿Cómo, siendo aún casi un niño, podrías vivir con ello? La respuesta a esta y otras preguntas la encontraréis en Enséñame a olvidar, la novela de Erica M. Chapman de la que os hablo a continuación.
Ellery Stevens finge ser una chica normal de diecisiete años ante sus compañeros de instituto y su madre. Lo hace tan bien, que ni siquiera su mejor amigo, Jackson, se da cuenta de que en realidad Ellery se encuentra muy mal. Hasta el punto de querer suicidarse. La escopeta que compra para tal efecto, sin embargo, falla cuando la dispara. Ellery intenta descambiarla en el centro comercial en el que cree que el tipo al que le pagó por ello la compró. Allí se encontrará con Colter, el guardia de seguridad y compañero de clase en el que hasta entonces no había reparado. Colter no solo no la dejará volver sola a casa, sino que también se interesará por ella en los siguientes días. Pronto Ellery empezará a sentir algo más que amistad por él, aunque siga empeñada en quitarse la vida. El nuevo intento será el 31 de octubre, en la noche de Halloween, coincidiendo con el aniversario de la muerte de su hermana pequeña. ¿Conseguirá Colter detenerla a tiempo?
Todos deberíamos tener una infancia y una adolescencia felices. Sin embargo, cada vez más niños y jóvenes se ven incapaces de seguir adelante con sus vidas tras sufrir acoso escolar o estar expuestos a otros factores traumáticos. Los medios de comunicación nos hablan de ello con noticias breves que no nos hacen captar la verdadera gravedad del asunto. Menos mal que últimamente el cine, las series de televisión y la literatura también se están haciendo eco de este problema con el fin ya no solo de que empaticemos con las víctimas, sino para que también concienciarnos de que debemos intentemos detectar los problemas a tiempo y, en la medida de lo posible, ayudar a estas personas en peligro.
Ellery, la protagonista y narradora de Enséñame a olvidar, es una chica que lleva sobre sus hombros la muerte de su hermana pequeña, Tate. Todos dicen que fue un accidente, pero ella no puede dejar de sentirse culpable continuamente. El dolor es tan insoportable, que Ellery solo puede pensar en suicidarse sin pensar en el futuro, sus familiares y amigos.
Ellery se topa con Colter justo cuando va a descambiar la escopeta con la que pensaba suicidarse. Colter es un chico serio y recto que perdió a su hermano cuando este se suicidó. Él sabe el daño que el suicidio puede hacer a los familiares del que decide cometerlo e intenta convencer a Ellery de que no lo haga. ¿Lo conseguirá?
Enséñame a olvidar nos muestra las dos caras de esta terrible moneda: la de las personas que no desean seguir viviendo porque no pueden con la depresión, la culpa, etc, y la de los familiares que se sienten impotentes al no poder ayudar a estas personas.
No sé cómo de grande es la localidad en la que vive Ellery, pero creo que la tasa de suicidios e intentos de suicidio de la misma es verdaderamente preocupante. Sea como sea, y a pesar de la trama romántica que amenaza con hacer que el tema principal se desdibuje de un momento a otro, Enséñame a olvidar acaba teniendo un final bastante apropiado para el tema que trata (no sé si realista, pero al menos coherente y esperanzador). Me parece una buena novela con la que acercar este tema a los lectores jóvenes. Si tú no lo eres tanto pero también quieres intentar entender a chicos como Ellery, no dejes de echarle un vistazo a este libro.
Cristina Monteoliva



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