lunes, 5 de diciembre de 2016

Entrevista: MÓNICA COLLADO CAÑAS.

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

da gusto trabajar, dedicarle tanto tiempo a este proyecto a costa de mi propia labor como escritora, cuando, además de encontrar amigos como vosotros que seguís este blog, te encuentras autores tan amables, tan disponibles a la hora de concederte parte de su tiempo a la hora de contestar unas preguntas para este blog.
Hoy tenemos el placer de hablar con Mónica Collado Cañas, cuya novela, Palabra de Sal, ha ganado el XIX Premio Vargas Llosa de novela.
La granadina Mónica Collado Cañas ha estudiado Periodismo y Filosofía. Escribe desde muy joven y ha colaborado en varias revistas literarias publicando cuentos, poemas y narraciones infantiles. En la actualidad, trabaja en una empresa audiovisual y escribe artículos sobre la mujer y el arte en el magazine trimestral Gansos Salvajes. Si queréis saber más de ella, podéis visitar su blog: www.lamanomassucia.blogspot.com.es  

¿Cuándo comenzaste a escribir?
A los 7 años, en una libreta que me hizo mi maestra de segundo de EGB por saberme todas las tablas de multiplicar. Fue mi primer diario y algo propiamente mío. Y siendo miembro de una familia numerosa, eso era muy importante.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritora?
Como lectora he tenido muchas etapas, que se han ido reflejando en mi escritura, cómo no. Siempre me ha encantado leer y he imitado mucho el estilo de cada escritor o escritora que me entusiasmaba, desde Gabriel García Márquez al Arcipreste de Hita. Me ha gustado mucho la literatura del Este y las novelas de personajes solitarios. En esta disparidad de gustos, creo que lo que me ha guiado siempre ha sido la búsqueda de la sensibilidad y la fuerza del texto como atributos fundamentales.

En tu opinión, ¿qué tiene que tener una novela para poder afirmar de ella que es realmente buena?
Es el universo del autor o autora lo que respalda a su novela. Es su concepción del mundo o de la vida, la riqueza de su sensibilidad. Y si a esa riqueza le acompaña un saber hacer en cuanto a la forma, entonces estaremos ante una buena obra.
Desde una perspectiva más filosófica, una buena obra es aquella que comprende que existe el mal, y que no es algo fortuito.

Palabra de sal es tu primera novela publicada. ¿Se han quedado muchos escritos en el cajón antes de decidirte a mandar al mundo esta obra?
Pocos, porque soy una escritora muy poco prolífica. Hasta ahora la escritura me ha resultado un trabajo, en el sentido mitológico del término, algo a caballo entre una necesidad y un destino. 

Palabra de sal obtuvo el XIX Premio Vargas Llosa de novela. ¿Te esperabas ganarlo? ¿Ha cambiado tu vida recibir este galardón?
No esperaba ganarlo, para nada. De hecho, cuando me llamaron ya había olvidado que había mandado la novela al concurso y tuve unos primeros segundos de confusión hasta que comprendí de qué me estaban hablando. Cualquier premio es algo muy gratificante, porque reconoce una labor en la que se han puesto muchas esperanzas, y a veces, desesperanzas. Por otra parte, este premio me ha permitido publicar, que es la primera frontera a la que llegamos los escritores y que es la más difícil de superar. En ese sentido, ha cambiado mi vida, por supuesto.



Palabra de sal también ha sido Finalista del Premio Chámbery a primera novela en castellano y está teniendo una gran acogida por parte del público. ¿A qué crees que se debe el éxito de esta historia?
Los lectores me hablan de su forma, de su lenguaje, del placer que les ha supuesto leerla, y yo estoy muy agradecida por ello. Yo añadiría que su éxito radica en conectar con el niño o la niña que seguimos llevando dentro, y que recuerda la sensibilidad originaria de nuestros primeros pasos en el mundo como un tesoro. La novela habla de iniciación y descubrimiento, es la metáfora del héroe que somos todos, porque hemos llegado a la adultez, que ya es mucho.

Por cierto, ¿cómo te surgió la idea de escribir esta novela?
No pensé en escribir una novela; pensé en escribirle a mi hijo los cuentos que me contaban a mí de pequeña, para que esa herencia oral no se perdiera. Luego surgió el personaje al que le contaban esos cuentos, y toda la trama de la historia, en la que los cuentos tienen un sentido metafórico y también son portadores de  una sabiduría muy humana, que transmiten pensamientos profundos de una forma sencilla, como hacía Cristo con las parábolas en los Evangelios. La cultura oral, donde se mezclaban la anécdota, el ejemplo, el entretenimiento y la reflexión, ha sido la forma de conocimiento de la humanidad durante muchos siglos. Prácticamente hasta hoy día, aunque con la revolución tecnológica no lo parezca. 

Palabra de sal es la historia de una niña, Corina, que vive con su familia en un cortijo. ¿Hay algo autobiográfico en esta novela?
Hay rasgos autobiográficos, sí, pero los humanos somos grandes mentirosos, que vivimos y nos contamos lo vivido casi al mismo tiempo, de modo que desdibujamos la frontera entre la realidad y la ficción en el relato de nuestra propia vida. Contar es interpretar, y el pequeño gesto de usar la palabra para expresarnos establece un interfaz decisivo que nos aleja de la realidad.  

En Palabra de sal podemos encontrar un buen número de cuentos y leyendas. ¿Han salido de tu imaginación o ya los conocías de antes?
En la mayoría de los casos, lo que recordaba era una anécdota, una frase, el nombre de un lugar o una historia corta que había escuchado. El resto –la mayoría del contenido- es imaginario, pero me gusta pensar que está en consonancia con el espíritu de la tierra de la que provengo.

¿No crees que la gente tiene hoy en día una idea muy idílica de lo que verdaderamente es vivir en el campo?
Una cosa es vivir en el campo y otra vivir del campo. Vivir en el campo… está a la medida de las posibilidades de cada cual. Vivir del campo a día de hoy… es imposible. Mis padres han vivido siempre del campo y su vida ha sido una proeza que no podríamos repetir hoy con las limitaciones que impone la economía globalizada. Por otra parte, quien vive del campo depende de la naturaleza, cosa contra la que ha estado luchando la humanidad desde la revolución neolítica, intentando domesticar lo indomesticable. Y de ese intento de someterla proviene todo el daño medioambiental que hemos hecho y seguimos haciendo. Vivir del campo supone muchas dosis de aceptación de lo que no podemos controlar, mucha incertidumbre y mucha incomodidad, cosas que no estamos dispuestos a tolerar en estos tiempos porque chocan frontalmente con los valores en los que estamos siendo educados continuamente.
  


Por cierto, ¿te irías a vivir a un cortijo?
Yo ya viví en un cortijo hasta los 17 años, cuando me fui a estudiar a la universidad. Y hay una parte de mí que siempre vivirá allí, aislada y en paz.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Palabra de sal?
Espero que lo disfruten mucho, que vuelvan a sentir la magia de la palabra y –sobre todo- que conecten con aquellas partes olvidadas u orilladas de nuestro recuerdo, con su infancia. Rilke dijo que la infancia es la patria del hombre, y es cierto. En nuestra infancia está nuestra fuerza, nuestro deseo originario, nuestra sensibilidad… El mundo sería más amable y más humano si nos olvidáramos del adultocentrismo y escucháramos de verdad a los niños, lo que queda en cada uno de nosotros del niño que fuimos.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Hay una segunda novela pendiente de ser publicada que seguramente verá la luz en 2017.

¿Te gustaría añadir algo antes de acabar esta entrevista?
Que estoy muy agradecida.

Muchas gracias a ti, Mónica, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Mientras sale esa nueva obra en 2017, espero que Palabra de sal siga llegando a muchos nuevos lectores.
Y a vosotros, amigos lectores, gracias por estar siempre al otro lado.

Cristina Monteoliva

Reseña: PALABRA DE SAL, de Mónica Collado Cañas

Título: Palabra de sal
Autora: Mónica Collado Cañas
Publica: Tropo Editores
Páginas: 235
Precio: 19 €

No hace mucho vi en la tele una nueva (y curiosa) oferta de turismo rural. Básicamente, los guías llevaban a un grupo de americanos a varear olivos. Me quedé estupefacta. Personalmente, es algo que nunca he hecho, pero me ha contado gente, que precisamente no tiene miedo al esfuerzo, que ir a recoger aceitunas es un trabajo duro. Sin embargo, para esos americanos era algo idílico, una actividad recreativa. Tanto a ellos como a todos los que no sepan lo que es la vida de campo de verdad les recomiendo echarle un vistazo a Palabra de sal, la novela de Mónica Collado Cañas de la que hoy os vengo a hablar.
Corina es una niña de ocho años que vive en un cortijo con sus padres, su abuelo y dos de sus hermanos. Aunque Corina y sus hermanos bajan al pueblo para ir al colegio, la mayor parte del tiempo lo pasan en el cortijo y el campo. Corina adquiere conocimientos importantes para su futuro tanto de los libros como de las personas con las que se relaciona en el cortijo, sus familiares y la propia naturaleza. Enseñanzas que la harán entender a los que la rodean, a los hermanos que se fueron a estudiar fuera y a sí misma.
La narradora y protagonista de esta historia es Corina, una niña de ocho años (a lo largo de la narración llega a cumplir los nueve) que vive un cortijo en algún lugar del interior de Andalucía Oriental. Generalmente, fuera de Andalucía se piensa que un cortijo es una finca grande en la que vive a tiempo completo o parcial algún tipo de terrateniente o señorito andaluz. Si bien esto puede darse en algunos lugares de nuestra extensa comunidad autónoma, el cortijo en el que vive nuestra niña es la tradicional casa de campo pobre con pocas habitaciones y escasas comunidades.
Hemos de entender también que la narración nos transporta a un pasado reciente, aunque a algunos les pueda parecer lejano. Ya que hoy en día queda poca gente viviendo en los cortijos de la manera que lo hacen Corina y sus padres (muchos de los tradicionales cortijos de Andalucía oriental se han ido convertido con el paso del tiempo en casas a las que se va el domingo o a pasar el verano), y teniendo en cuenta otros datos que nos aporta la narración, yo diría que nuestra niña nos transporta con a los años setenta o los años ochenta del siglo XX.
Corina sabe que es una niña pobre, aunque eso no le afecte demasiado. Su madre no lo era, pero lo perdió todo por seguir a su marido. Corina sabe que su vida ha sido dura desde entonces: demasiados embarazos, demasiado trabajo, demasiado poco afecto por parte del hombre al que ama… La niña piensa sobre esto en su día a día, pero también sobre otras muchas cosas: sus hermanos, los cuentos y leyendas que le cuentan los mayores (casi todas relacionadas con el entorno del cortijo), las diferencias entre la vida del pueblo y la que ella lleva en el cortijo…
La narración de Corina, reflexiva, poética y sincera, es el de una niña que comienza a darse cuenta de cómo es el mundo que le rodea, de lo verdaderamente dura que es la vida del campo y del injusto papel que juegan las mujeres en la vida rural. Son las memorias de una mente lúcida que nos cuenta que aquella vida en el campo de aquellos años podía tener sus momentos dulces, aunque la mayor parte del tiempo fuera dura e ingrata.
Palabra de sal, novela ganadora del XIX Premio Vargas Llosa y Finalista del Premio Chámbery a primera novela en castellano, es, en definitiva, un excelente libro para conocer el mundo rural andaluz de hace unos años, las distintas profesiones que existían entonces (algunas, ya desaparecidas o a punto de hacerlo), la forma de pensar de la gente del campo y de vivir, tan distinta que tenía con respecto a la gente de los núcleos urbanos, a través de los ojos de una niña que comienza a darse cuenta de cómo es el mundo en realidad, y de que pronto deberá decidir qué papel jugar en su propia vida. Dicho esto: ¿os animáis a visitar el cortijo de Corina?
Cristina Monteoliva

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jueves, 1 de diciembre de 2016

Entrevista: PEDRO UGARTE.

Queridos amigos lectores,

esta semana nos viene a visitar a nuestra sección de entrevistas un autor cuyo nombre seguro que os es familiar: Pedro Ugarte.
Pedro Ugarte estudió Derecho y Economía, aunque después siempre ha trabajado como periodista (en la actualidad, en la Universidad del País Vasco). En el terreno literario, ha publicado libros de ensayo, poesía, relato breve y novela. Algunas de sus novelas se han traducido al italiano y al francés, y sus cuentos al euskera, polaco y alemán. Podéis saber más sobre él visitando: http://paginasdeespuma.com/autores/pedro-ugarte/
Su último libro publicado, en Páginas de Espuma, es Nuestra vida, un interesante recopilatorio de cuentos. Hablamos con él de este libro, pero también de otros aspectos.
Sin más dilación, aquí os dejo con las palabras del autor:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Realmente sí hubo un día concreto: cuando en segundo de primaria la hermana Teresa propuso a todos los alumnos de su clase que escribiéramos un cuento. Me gustó tanto la idea que ese mismo curso llené un cuaderno de contabilidad de mi padre con veinte o treinta historias de dos o tres páginas. Tenía siete años, hasta hoy.

¿Qué lecturas crees que te han influenciado como escritor?
No creo que haya un solo libro que sea ajeno a esa pasión. Como narrador confieso muchas influencias porque no soy un genio y solo los genios brotan, literalmente, de la nada. Los demás somos humildes continuadores (más o menos talentosos) de una larga y fecunda tradición.

Escribes poesía, ensayo, novela y relato. Si no me fallan las cuentas, creo poder afirmar que lo que más has publicado son relatos. ¿Qué te da la narrativa breve que no te da, por ejemplo, la novela?
Creo que soy de los pocos narradores, al menos de este país y de este tiempo, que confiesan una preferencia personal por el relato sin que eso les lleve a renunciar a la novela. Imagino sin problemas a novelistas declarando que la novela es lo suyo, sin que eso les impida escribir relatos. Pues bien, a mí me pasa exactamente al revés: me gusta mucho escribir cuentos, y eso no significa que renuncie a escribir novelas.

¿Qué ha de tener un buen cuento?
Me temo que la pregunta demanda una receta, y no dispongo de recetas al respecto. Pero voy a hacer el intento de decir algo con sentido. En términos formales, un buen cuento exige muchísimo trabajo estilístico. En cuanto a los contenidos, un buen cuento exige sobre todo emoción.
  


Por cierto, ¿sobre qué tema no escribirías nunca? ¿O qué género no tocarías jamás?
Me siento muy lejos del género teatral, pero evidentemente eso no es imputable al género sino a mis carencias de orden personal y cultural. En cuanto a los temas, no descartaría ninguno. Al hilo de la pregunta, repaso en la memoria mis cuentos, y encuentro en ellos desde sexo hasta religión.

Has publicado recientemente con Páginas de Espuma tu libro de relatos Nuestra historia. ¿A qué se debe este título?
Fue complicado dar con él. Casi siempre me acojo al recurso de nombrar el libro con el título de algún cuento que uno considere particularmente feliz o seductor. En las conversaciones sobre el libro, el editor Juan Casamayor intentó el cambio de título de cuatro de los diez cuentos, y yo admití tres de esas propuestas. A partir de entonces el libro se tituló Opiniones sobre la felicidad, pero algunos amigos nos aconsejaron cambiar el título porque sonaba a libro de autoayuda. En medio de la desesperación, a pocos días de la entrada a la imprenta, en una conversación telefónica, la escritora Txani Rodríguez y yo dimos con Nuestra historia.

Nuestra historia es un libro lleno de situaciones cotidianas de lo más curiosas. ¿Te has basado para escribir alguno de estos relatos en algún hecho real?
Bueno, por fin una respuesta sencilla: de las diez historias del libro hay cinco que tienen un fuerte componente autobiográfico. De modo que quien lea seis de ellas ha tocado, estadísticamente hablando, algún espacio importante de mi vida personal.

Todos los relatos de este libro están escritos en primera persona. En algunos de ellos no aparece el nombre del autor, pero en otros sí: Jorge. Imagino que esto no será una casualidad. ¿Por qué siempre Jorge?
Realmente, en los cuentos en que no se menciona a Jorge debo decir que el protagonista también es él. He escrito a lo largo de mi vida unos ochenta cuentos y seis novelas. Bien, Jorge protagoniza unos setenta cuentos y cuatro novelas. Le han pasado tantas cosas que realmente es imposible que ninguna biografía real pueda abarcarlas todas.

Euskadi también está muy presente en este libro. ¿Es también algo premeditado?
Bueno, en Nuestra historia aparece de forma muy lateral. En mis anteriores libros de cuentos siempre había un relato (uno solo) que abordaba eso que siempre se ha denominado, en política, “el problema vasco”. Creo que este es el primer libro de relatos en que eso no ocurre de forma explícita. Digamos que forma parte de mi realidad, pero no hasta el punto de absorberlo todo.



La familia es un tema recurrente en los relatos de Nuestra historia, sobre todo las relaciones de pareja. ¿Son algo que fuera de la literatura te preocupen especialmente?
Sí, me interesan los temas cercanos, las relaciones próximas, las distancias cortas, las historias con pocos personajes pero que se conocen demasiado. La familia, las relaciones sentimentales, el trabajo, la amistad… todo lo que escribo gira sobre esos temas.

¿Eres de los que aciertan siempre con los regalos?
Jamás. De forma crónica, jamás acierto con los regalos. Solo alguien así podría escribir un cuento como Verónica y los dones, en efecto…

¿Eres de esos escritores que se refugian en un lugar recóndito para escribir, tal y como hace otro de tus personajes?
Realmente no. Escribo en mi casa, en un pequeño estudio. Pero también llevo siempre una libreta y un rotulador de punta fina para apuntar algunas cosas. Y escribo a veces en la calle, o en la mesa de una cafetería.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Nuestra historia?
Que se encuentren a sí mismos (O mejor, siendo menos presuntuoso: algún pequeño pedazo de sí mismos). Encontrar al escritor en sus historias es una pequeña vulgaridad. Un escritor siempre escribe para los demás. Y el mejor modo que tiene para encontrarse con los otros no es tender puentes hacia ellos, sino cavar en el fondo de sí mismo.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Una novela totalmente distinta, desde todos los puntos de vista, a todo lo que he escrito hasta ahora. Y eso con la tranquilidad de tener terminado otro libro de cuentos.

¿Te gustaría añadir algo antes de acabar esta entrevista?
Sí, que me siento muy agradecido por ella y por la oportunidad de hablar sobre Nuestra historia. Ojalá sirva para encontrar nuevos lectores: un verdadero escritor no persigue otra cosa. Gracias de nuevo.

Gracias a ti por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales.
Yo también espero que muchos lectores lleguen a Nuestra tierra pues estoy convencida de que es un libro que agradará a todo el que lo lea.
Y a vosotros, amigos de La Orilla de las Letras, gracias por estar un día más al otro lado de la pantalla.
Cristina Monteoliva

Reseña: NUESTRA HISTORIA, de Pedro Ugarte.

Título: Nuestra historia
Autor: Pedro Ugarte
Publica: Páginas de Espuma
Páginas: 232
Precio: 15 € / 5,99 €

¿Qué es la felicidad? ¿Un estado de ánimo? ¿Algo que depende de nuestra relación con los otros y el entorno? ¿Tal vez se pueda comprar con dinero? Todos queremos ser felices. Pensamos que en un futuro lo seremos, que lo que tenemos no es suficiente para ser felices ahora. Solo de vez en cuando nos damos cuenta de que la felicidad no es un estado continuo sino que se compone de pequeños momentos a lo largo de la vida. Momentos, casi siempre, demasiado frágiles. De esto  y mucho más nos habla Nuestra historia, el libro de relatos de Pedro Ugarte del que hoy os vengo a hablar.
Nuestra historia es un libro compuesto por un total de diez historias cotidianas escritas en primera persona en los que la fragilidad de la felicidad está muy presente. Tal y como nos muestra este libro, la felicidad es algo que a veces llega por sorpresa y que también por sorpresa puede desaparecer, dejando un vacío tremendo en los personajes. La felicidad, ese estado al que todos aspiramos y que dejamos escapar continuamente por no saber apreciar la brillantez de los pequeños momentos, además, es algo distinto para cada persona. Me temo que si os contara dónde se encuentra la felicidad en cada uno de los relatos de este libro, acabaría con toda la magia. Así que pasemos por alto el tema de la felicidad y hablemos de otros aspectos de este libro.
Decía en el anterior párrafo que los relatos de Nuestra historia nos hablan de historias cotidianas. Tan cotidianas, añadiría, como pueden ser los malabares económicos de una familia en plena crisis económica, el saber o no realizar buenos regalos a la pareja, lo molesto que puede resultar que un padre se sienta orgulloso por algo que un hijo considera una nimiedad, las reuniones de amigos que hace mucho que no se ven, los viajes de pareja que acaban de forma inesperada, las extrañas relaciones que surgen entre personajes no menos extraños, las peripecias que un empleado hoy en día ha de hacer para conservar su trabajo, las excusas que nos ponemos a nosotros mismos con tal de no admitir la verdad, la relación con esas amistades de conveniencia que acaban mal o las tiranteces con la familia y lo difíciles que son de sobrellevar cuando hay niños de por medio.
La cotidianeidad ocurre casi siempre en casa. ¿Y hay algo más cotidiano que las relaciones de pareja? Muchos de estos cuentos tienen que ver, directa o indirectamente, con las relaciones entre el protagonista y su amada. Cuentos como Días de mala suerte, Verónica y los dones, Enanos de jardín, Para no ser un cobarde y Opiniones sobre la felicidad. Podría decirse que Días de mala suerte, Verónica y los dones y Enanos de jardín son historias agridulces, ya que en ellas hay conflicto, pero también mucho humor. Los finales, siempre sorprendentes, son, en unos casos dulces, en otros amargos y en otros, según como se mire. Para no ser un cobarde y Opiniones de la felicidad, por su parte, entrañan una mayor carga dramática.
También encontramos en este libro relatos que hablan de la familia, como Días de mala suerte, Vida de mi padre y Opiniones sobre la felicidad. En estos dos últimos cuentos el foco de atención queda fijo en los padres y los hermanos, en la tensa relación del protagonista de cada uno de ellos con su familia directa.
En lo cotidiano entran también las relaciones que tenemos con nuestros amigos. De lo extrañas y divertidas que pueden llegar a ser nos hablan La muerte del servicio y Mi amigo Böhm-Bawerk.
Si bien el trabajo, ese lugar donde muchas personas pasan más tiempo que en su propia casa, aparece de una u otra manera en más cuentos, aquel que ocurre en exclusiva en este ámbito es divertidísimo a la vez que angustiante relato de título El hombre del cartapacio.
Nuestra historia, diré para finalizar esta reseña, es un libro escrito con un estilo directo, asequible para todo tipo de lectores, cercano y ameno, a la par que reflexivo, que nos embulle en la cotidianidad de los protagonistas (siempre hombres, sospecho que todos llamados Jorge) para demostrarnos, desde el sentido del humor y el drama, que la felicidad es algo que viene y se va sin que a veces lleguemos a apreciarla. Un libro este, en definitiva, que los buenos amantes del cuento vais a saber a apreciar, pero que también se convertirá en el regalo ideal todos los que aún no saben que leer cuento puede suponer una experiencia muy feliz. Y tú, ¿te atreves a sumergirte en Nuestra historia?
Cristina Monteoliva



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martes, 29 de noviembre de 2016

Reseña: MALA FEMINISTA, de Roxane Gay

Título: Mala feminista
Autora: Roxane Gay
Traducción: Ana Momplet
Publica: Capitan Swing
Páginas: 328
Precio: 20 €

Si bien el feminismo, como movimiento cultural, económico, social y político, no es algo nuevo, sí es cierto que en los últimos tiempos ha adquirido una mayor visibilidad gracias a los medios de comunicación y las redes sociales. Muchas son las cabezas visibles, sobre todo de mujeres, que buscan la igualdad para todas las personas en todos los ámbitos. La mayoría de ellas tienen ideas muy claras, marcan el camino a seguir a todos los demás. A veces, da la sensación de que si en algún momento te sales un poco de esa senda, los demás te mirarán mal. De ahí que algunas personas (entre ellas me incluyo) pensemos que somos malas feministas. La cuestión es: ¿Puede decirse que Roxane Gay, la autora de Mala feminista, lo sea en realidad? Tras la lectura de su más que brillante libro os digo que no. Dejad que os hable un poco de él para que sepáis por qué hago esta afirmación.
Mala feminista es un libro que contiene treinta y siete artículos de opinión (treinta y ocho, si contamos el prólogo) escritos por la profesora universitaria, escritora, comentarista y editora americana Roxane Gay.
Hija de padres haitianos y criada en Estados Unidos, Gay demostró ser una persona inteligente y observadora desde muy joven. Sus notas en el colegio eran siempre excelentes, y en la universidad se esforzó al máximo. Todo esto no quiere decir que Roxane no haya tenido también un buen número de experiencias vitales de todo tipo, ni que haya tomado decisiones que con el tiempo puedan parecer erróneas. Tampoco quiere decir que se pase todo el tiempo leyendo o escribiendo sobre cosas muy sesudas. Al contrario: Roxane se siente muy atraída, como tú y como yo, por programas de tv basura, series que nos ayudan a pasar el rato sin tener que estrujarnos mucho las neuronas y hasta libros no muy bien escritos. Sus gustos tan variados, su forma de no encajar exactamente en las corrientes feministas actuales, la llevan, tal y como nos explica ya en el prólogo, a denominarse una mala feminista.
Pero lo cierto es que si una persona que dedica tanto tiempo y esfuerzo en hablar en sus artículos sobre la relación entre los hombres y las mujeres, la relación entre mujeres, la forma en la que el cine y las series de televisión tratan a las mujeres, lo mucho que han de esforzarse las mujeres para ser consideradas en el mundo de la literatura, los manidos y erróneos estereotipos femeninos que encontramos en los libros, la importancia de realizar debates de géneros con el fin de solucionar los problemas sin importar quién gana o no, el problema de la violación, el problema que existe con las actuales leyes y el aborto, lo permisiva que es la sociedad con los famosos que maltratan a sus parejas, la necesidad de desenmascarar a los falsos príncipes azules de las novelas rosas, lo perjudiciales que pueden ser algunos presentadores misóginos de televisión, etc, no se puede considerar una buena feminista, ¿quién exactamente lo es?
Gay no solo escribe sobre feminismo en este libro. Hay muchos otros temas en su vida que a esta mujer inquieta le preocupan. Temas tan importantes como el racismo. Tal y como nos señala en varios artículos, el racismo en Estados Unidos queda patente en las calles, en las oportunidades de estudios o trabajo, incluso en programas y películas de televisión en la que se utilizan estereotipos irritantes.
Gay también habla del bajo interés en la educación que encuentra entre sus alumnos universitarios, su pasión por el Scrabble, el cine, las series de televisión, los libros… Resulta especialmente interesante el análisis que la autora hace de algunas películas (como Criadas y señoras o Doce años de esclavitud), como de algunas series de moda (Orange is the new black, por ejemplo) y libros tan distintos como la saga de los Juegos del hambre, Perdida y la saga de Cincuenta sombras de Grey.
Por último, diré que me ha parecido muy de admirar la naturalidad con la que habla de buena parte de su vida a lo largo de muchos artículos. Episodios vitales, algunos de ellos, muy dolorosos y que explican que sea como es y puede que no de otra forma.
Mala feminista, en definitiva, es un libro que nos demuestra que hay muchas formas de ser feministas, todas ellas válidas siempre que se tenga en cuenta los problemas reales que el movimiento ha de abordar con el fin de alcanzar por fin una sociedad en la que hombres y mujeres seamos iguales. Con su estilo inteligente, atractivo y divertido, Gay nos hace ver, además, que se puede ser vehemente, firme en una postura, sin necesidad de atacar ferozmente al que no esté de acuerdo. Y he de decir algo más: tal vez no he estado totalmente de acuerdo con sus posturas ni he podido meterme del todo en la piel de la autora  en todo momento (recordemos que la realidad social, cultural, política y económica americana es bien distinta a la nuestra); pero, aun así, siempre he sentido que lo que leía merecía la pena merecía la pena y debía de ser leído con atención, cosa que no con muchos articulistas de opinión actuales me ocurre. Por eso os digo, amigos, seáis hombres o mujeres, sepáis o no de qué va el feminismo: ¡tenéis que leer ya Mala feminista!
Cristina Monteoliva



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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Entrevista: VÍCTOR MIGUEL GALLARDO BARRAGÁN.

Queridos lectores,

un día más tenemos la suerte de contar con la interesante colaboración de un autor, en este caso, la del editor y escritor Víctor Miguel Gallardo Barragán, que con tanta amabilidad y prontitud ha contestado al cuestionario que recientemente le hemos hecho llegar.
Víctor Miguel Gallardo Barragán tiene una Licenciatura en Historia por la Universidad de Granada, además de un buen número de títulos que sin duda le habrán sido de gran ayuda a la hora de ejercer su profesión como editor. Tras trabajar en varias editoriales, como Parnaso o Dauro, actualmente es editor de la joven y exitosa empresa granadina Ediciones Esdrújula, junto a Mariana Lozano.
Su carrera como escritor también es extensa. Sus relatos han sido publicados en publicaciones como el diario Ideal y las revistas Sinergia y Sable, por poner unos pocos ejemplos. Lo que significa tu nombre, el libro de relatos que acaba de publicar y motivo central de esta entrevista, es el cuarto libro que ha publicado.
Si queréis conocer el currículo completo de Víctor Miguel, os insto a consultar http://www.esdrujula.es/autores/victor-miguel-gallardo-barragan/ . Mientras tanto, os dejo con las interesantes palabras de este no menos interesante autor:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Empecé con unos once o doce años, y empecé “a lo grande”, con una novela de ciencia ficción que tecleaba en la Olivetti de mi madre. Luego gané algún pequeño concurso escolar de cuento y, con dieciséis años, empecé a editar un fanzine llamado Noticiero Oficioso que colgaba con chinchetas en los tablones de anuncios de mi instituto y en el que publicaba textos humorísticos sobre el profesorado. El jefe de estudios lo “secuestraba” siempre, pero luego me enteré de que los ejemplares los colgaban en la Sala de Profesores, se ve que les hacían gracia. Durante aquellos años colaboré con otros fanzines (Klan Destinos, Ktj´dan Cartuja y El Chirimoyo Cartujano), pero sobre todo con textos críticos y de humor. No fue hasta 2000, ya en la universidad, que publiqué mi primer relato en un medio de difusión nacional, el fanzine El Melocotón Mecánico que editaba el grupo editorial AJEC, de Raúl Gonzálvez del Águila. Con él seguí publicando cuando convirtió ese fanzine en la revista Valis. Por aquellos tiempos también escribí El apocalipsis pendular, la única novela que he completado y que, por fortuna, sigue inédita.

¿Qué autores crees que te han influenciado como escritor?
Si tengo que elegir dos, serían Philip K. Dick (sus cuentos sobre todo) y Orwell (con 1984), aunque más a nivel temático que estilístico. En realidad la lista es interminable: todos los que me han gustado (Houellebecq, Rushdie, Pohl, Roth, Eco, Simmons, Barker…) han dejado un poso mayor o menor. Incluso Tolkien.

Actualmente eres, junto a Mariana Lozano, editor de Esdrújula Ediciones. ¿Qué tiempo te deja la editorial para la escritura?
Entre la editorial y la niña de tres años que tenemos, poco, muy poco. Pero desde la medianoche hasta las dos de la mañana intento escribir lo que puedo. No siempre lo consigo, así que mis proyectos avanzan con una lentitud exasperante.

Si tuvieras que decidir entre tu carrera de escritor y la de editor, ¿cuál elegirías?
La de editor, sin dudarlo. La edición es mi vocación y mi vida: no me imagino haciendo otra cosa. Escribir es algo muy importante para mí, pero no algo fundamental en estos momentos. Mi prioridad es Esdrújula, sin dudarlo.

Sé que deberíamos empezar a hablar de tu libro, pero soy una fan de las anécdotas de los editores y por eso no puedo evitar preguntarte: ¿Cuál ha sido la propuesta de edición literaria más rara que has recibido por parte de un escritor?
Doce años en este mundo dan para muchas anécdotas, tanto es así que mi próximo proyecto habla en parte de esto. Por mencionar la primera que se me viene a la mente, hubo una escritora que afirmaba ser la autora de uno de los libros más importantes del pasado siglo (me reservo el nombre), que según ella escribió cuando era una niña pero que, siempre según ella, se lo robaron. Nos presentaba su nueva obra, escrita cincuenta años después, en la que reivindicaba su propia figura. Pero hay de todo: sesudos estudios sobre grupos pop, tesis doctorales abreviadas sobre temas que dudo que interesen más que a un puñado de entendidos, poemarios en homenaje a familiares, cuatrilogías de literatura fantástica escritas en verso… Es imposible decir “esta es la más rara”.


©Carmen Pascual

Y ahora sí: ¿Cómo surgió la idea de publicar Lo que significa tu nombre?
Quería empezar de cero. Tengo varios proyectos entre manos y ninguno es de narrativa corta. No sé cuándo tendré tiempo y ganas de volver al cuento para adultos, así que quería cerrar este ciclo publicando los inéditos que más me gustaban y recuperando (corregidos) los relatos más significativos de mi cortísima carrera. Este es mi cuarto libro de narrativa corta, creo que por ahora ya ha sido suficiente. Seguramente volveré a este género, pero ahora mismo necesito expresarme de otras maneras.

¿Cuánto tiempo has tardado en escribir los veinte relatos que componen esta obra?
El más antiguo es de 2002, y varios de los inéditos son de este mismo año, escritos ex profeso para esta recopilación. Se han quedado en el tintero muchos, muchísimos relatos que jamás verán la luz porque no me satisfacen.

Un buen número de relatos de Lo que significa tu nombre tienen que ver con la guerra. Eso no puede ser casualidad. Háblanos de tu interés por las contiendas bélicas (o de tu mili en Cuenca, lo que prefieras).
Afortunadamente nunca hice la mili. Pero uno de mis intereses principales es la historia del siglo XX, que por desgracia fue un siglo marcado por dos guerras mundiales y una guerra fría que no fue tan incruenta como parece. El cine bélico, del que consumo absolutamente todo lo que llega hasta mí, también tiene parte de culpa. Creo que las guerras son parte inherente a nuestra condición humana y sirven para mostrar lo peor de cada uno de los que participan en ellas. Se suele decir que también lo mejor, pero no estoy de acuerdo. Ni siquiera estoy conforme con el tópico de que la guerra nos convierte en animales: que se sepa, solo los chimpancés son capaces de comportarse con la saña y premeditación que nosotros mostramos. El caso es que creo que la historia es cíclica, y para nada estamos a salvo de futuras contiendas. Las habrá y las tendremos que pelear. Históricamente, todo empieza y todo termina, así que es absurdo pensar que este período de paz que disfrutamos (en el caso de España desde 1939, aunque con matices) va a durar siempre.

En muchos de tus relatos también aparece Granada, sus calles, algunos de sus lugares más conocidos, lo que me parece fantástico, porque, a pesar de lo que pueda creerse, de Granada se habla demasiado poco. ¿Crees que te ha faltado algo por contar de la ciudad?
Creo que hay autores mucho más cualificados que yo para hablar de ciertos aspectos de la ciudad que yo personalmente no controlo. Pero sí, es evidente que estoy enamorado de Granada, aunque a veces sea una relación más de amor-odio que un enamoramiento sano. No puedo evitar hablar de ella, y me gustaría hablar más de los barrios en los que más tiempo he pasado, que son Cartuja y Realejo. Siendo como son dos extremos (el primero un barrio del extrarradio y el otro un céntrico barrio turístico que camina a marchas forzadas hacia la gentrificación), no se habla lo suficiente de ellos. Del segundo, al menos, hablé con imágenes al ocuparme de las fotografías de una pequeña guía que salió hace tres años.


©Marco Antonio Raya

Algunos de tus relatos, como el que le da nombre al libro, Lo que significa tu nombre, hablan del amor. ¿Es más fácil escribir de la guerra o del amor?
A mí particularmente me resulta más fácil hablar del amor, ya que es un sentimiento que he disfrutado y sufrido. Para escribir relatos bélicos tengo que documentarme mucho más de lo que parece a simple vista; para los de corte amoroso simplemente tengo que pensar en qué sentí en cierta situación.

¿Son las reuniones de antiguos alumnos del instituto o de la facultad tan cansinas como las despedidas de solteros y solteras que inundan las calles del centro de Granada los sábados?
No, las despedidas son mucho peores. No todas, por supuesto, pero ahora mismo son una lacra para nuestra ciudad, una de muchas que padecemos por habernos convertido en un parque temático para turistas. No es ese el turismo que deberíamos buscar, tampoco el que hace escala en Málaga y viene a Granada para ver la Alhambra en dos horas e irse. Hay que ofrecer al visitante una ciudad llena de posibilidades, no simplemente un contenedor de la Alhambra o un lugar para ir de fiesta. Por desgracia, mientras Granada esté cada fin de semana literalmente tomada por hombres y mujeres ebrios y disfrazados, el turismo de calidad no va a aumentar. Tampoco ayudan otros aspectos que se han descuidado, como pueden ser el transporte público que une la ciudad con la estación de autobuses o la llegada de la alta velocidad. Eso limita mucho la demanda, o al menos la de cierto tipo de turismo, llamémosle “familiar”, que prefiere destinos más amables de nuestro entorno, como Sevilla o Málaga, en los que hay más oferta para todos los públicos. Quitando la Alhambra, el Albaicín, el Parque de las Ciencias y alguna cosa más, el atractivo turístico de Granada parece reducirse cada vez más a la imagen que proyectamos al exterior de vivir un San Fermín constante, y eso no puede ser.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en Lo que significa tu nombre?
Creo que, debido a lo variopinto de las temáticas, casi cualquier lector encontrará algún cuento que no le disguste. Lo mismo hasta que le guste. He puesto lo mejor de mí mismo en estos cuentos y espero que al menos eso se note.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Tengo un poemario que quiero empezar a mover el año que viene (ahora mismo lo tienen dos buenos amigos, estoy esperando sus impresiones), pero aparte estoy preparando un cuento infantil y, sobre todo, una guía para escritores noveles, sobre todo dándoles consejo en su búsqueda de editorial, contándoles qué hacer y, sobre todo, qué no hacer. He empezado también una novela, ya la tengo completa en mi cabeza, pero prefiero terminar primero los otros dos proyectos.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?
Sí. Muchísimas gracias por el tiempo que has dedicado, a mí y a mi libro. Creo que ya sabes que opino que estás haciendo un grandísimo trabajo. Para mí es un honor aparecer en La Orilla de las Letras.

Muchas gracias a ti, Víctor Miguel, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Después de leer Lo que significa tu nombre, un libro que espero que te traiga muchas alegrías de parte de lectores contentos, me quedo conlas ganas de leer esa guía de editores noveles, con la que seguro que aprenderé muchas cosas (que luego, como desastre de escritora que soy, olvidaré rápidamente).
Y a vosotros, como siempre, muchas gracias por estar al otro lado de la pantalla una vez más. Y ahora, ¡a leer!


Cristina Monteoliva